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miércoles, 6 de septiembre de 2023

 


TDN | José Luis Cordeiro: “En 2045 asistiremos a la muerte de la muerte”

 

 

 

CONVERSANDO CON |

Gustavo Nuñez, Director General de España y Portugal de Nielsen

Las clásicas fórmulas ‘anti-aging’ o de rejuvenecimiento. Son un simple efecto cosmético al lado de los avances que se avecinan: Inmortalidad, rejuvenecimiento, prevención de las enfermedades mediante lectura genética, nuevas fuentes de alimentación… son algunas de las revoluciones que vienen. Sobre todo ello y sobre los efectos que generarán en nuestro día a día, habla José Luis Cordeiro, director del Millennium Project, Miembro de la academia mundial de Arte y Ciencia y uno de los profesores fundadores de la Singularity University, una entidad promovida por Google y la NASA. Con sus ideas sobre las posibilidades de la tecnología y su descripción arrolladora, Cordeiro abre la mente a todo aquel que le atiende. Además, se atreve a apuntar en el calendario la fecha que va a cambiar el mundo tal y como lo conocemos hoy: 2045.

José Luis Cordeiro: “NO NOS DEBE ASUSTAR EL CAMBIO. LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL NO ES MALA, LA ESTUPIDEZ HUMANA, SÍ”

José Luis Cordeiro: Antes de empezar, me gustaría felicitarle. 

Gustavo Núñez: ¿Por qué? 

JC: Porque usted va a formar parte de la primera generación de inmortales. 

GN. ¿De verdad cree que viviremos para contarlo? 

JC. Por supuesto. ¿Por qué no? En las dos últimas décadas hemos visto cómo la humanidad ha evolucionado más que en los dos últimos milenios. Y los avances científicos y tecnológicos crecen a un ritmo exponencial. De hecho, ya existe. En la naturaleza hay seres inmortales, como las bacterias, las medusas y algunos corales. Y hay organismos que también lo son, como las células germinales o las cancerígenas, que son inmortales biológicamente mientras tengan comida o mientras no sean presa de un organismo superior. Es decir, sabemos que la inmortalidad es posible porque ya existe. La vida apareció para vivir. No para morir. 

GN. ¿Para cuándo pronostica tal hazaña? 

JC. Todo va a cambiar en el 2045. Para entonces vamos a tener tratamientos de rejuvenecimiento que funcionen. Para dejarlo claro: en 30 años yo pienso ser más joven que hoy, no más viejo. De hecho, en Estados Unidos hay hasta 4 centros de criopreservación y rejuvenecimiento. 

GN. ¿Cómo puede estar tan seguro? ¿Qué evidencias tiene? 

JC. Hay un conjunto de descubrimientos que invitan a pensar que así será. Por ejemplo, recientemente, un equipo dirigido por Juan Carlos Izpisúa, un científico español en California, ha logrado rejuvenecer ratones reprogramando sus células hasta un 40%. Otro ejemplo es el de María Blasco, directora del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), que ha logrado extender la vida de los ratones en tres ocasiones. Y hay muchos más casos como estos. 

GN. Experimentar con ratones es la antesala de hacerlo con humanos, ya que comparten una estructura orgánica básica, pero a pequeña escala. ¿Hay casos de rejuvenecimiento con humanos? 

JC. Sí. El Dr. Bill Andrews, experto mundial en telómeros –uno de los principales indicadores de la edad biológica–, está haciendo un tratamiento experimental con una paciente estadounidense que lleva un año en un proceso de rejuvenecimiento para el que se prestó voluntaria. Ella se tuvo que ir de EEUU ya que incluso allí es ilegal, porque el US Food and Drug Adminitration –FDA– es sumamente estricto y no permite experimentar con cosas así a menos que se hayan pasado 4 fases de experimentos previos. Y sin ir más lejos, el año pasado, yo mismo me encargué de la primera criopreservación de un ciudadano español. 

GN. ¿Se lo permitieron? Este tipo de desarrollos presentan muchos retos, sobre todo, en el campo legal. 

JC. Efectivamente, en la mayoría de países no está regulado, por lo tanto, no está permitido. Después de iniciarle el procedimiento tuvimos que sacarlo de España, porque era alegal. Es por eso que ya estoy trabajando con varios bufetes de abogados para crear leyes que acojan estas casuísticas. 

GN. Una de las grandes preocupaciones en España es el envejecimiento de la población. En el 2015 murió más gente de la que nació. Es decir, la gente se preocupa por envejecer mejor. 

JC. Sí. De hecho, lo que nosotros planteamos es más radical: es rejuvenecer. En 30 años pienso que voy a ser más joven que hoy. Trabajo para eso. Y todo indica que podemos llegar a ello. En la última década, los científicos han logrado avances impensables. Han reprogramado células cambiando solo cuatro genes, volviéndolas a su condición primaria y convirtiéndolas en células pluripotenciales. Y hasta han transformado una célula de la piel en una neurona. ¿Cómo? Activando y desactivando ciertos genes, ya que ambas células comparten el mismo genoma. La única diferencia es que en una tipología de células hay genes que se expresan y en otras no. Todo esto que parece magia es el inicio de un cambio radical. 

“PASAREMOS DE HUMANOS A POST-HUMANOS. EL SALTO QUE VIENE SERÁ EQUIPARABLE AL SALTO DE UNA BACTERIA A UN HUMANO”.

LA EVOLUCIÓN, EN NUESTRAS MANOS 

GN. ¿Tenemos ahora en nuestras manos una evolución tenológica más allá de la biológica? 

JC. Sí. Abandonamos la evolución biológica. Y damos paso a una evolución tecnológica. La historia de la evolución humana es la historia de una suma de errores y mutaciones casuales que nos han traído hasta lo que somos hoy. No nos olvidemos: compartimos un 99% de genes con los chimpancés. Somos casi chimpancés. Estamos aquí por prueba y error. Por coincidencia. Ahora lo que proponemos es ir más allá: volvernos más inteligentes por diseño. 

GN. Parece que fenómenos como la inmortalidad deben pasar por las fases que cruza la tecnología: al principio son caras e inaccesibles, pero finalmente, por intereses (económicos, sociales, etc.) se escalan y finalmente son accesibles y se democratiza su uso. ¿Cree que en este tipo de cosas interesará que todo el mundo tenga acceso? 

JC. Justamente traigo conmigo un ‘gen-chip’, un chip que sirve para secuenciar genes. Este aparato permite, entre otras cosas, prever cuáles son las enfermedades que, con más probabilidad, vas a tener en los próximos años de acuerdo con tus características. Esto es vital para prevenir enfermedades y no para curarlas, como pasa hoy. El primero que se creó costó más de un billón de pólares. Hoy, cuesta 800 dólares. Y en el 2025 va a costar 10 dólares. Es decir, en pocos años va a ser tan barato que lo van a regalar como publicidad, en una caja de detergente o de jabón, por decirlo así. 

GN. Viene una revolución en el área médica. 

JC. Sí, y además no viene de la medicina. Por eso los médicos no la entienden, no se la creen y muchas veces la niegan. Estas revoluciones vienen de otros campos. Por ejemplo, Google invirtió más de 1 billón y medio de dólares para crear California Life Company –Calico–, cuyo objetivo es curar el envejecimiento. Otro ejemplo viene de Facebook. Mark Zuckerberg y su esposa, Priscilla Chan, que es médico, donaron toda su fortuna para curar 3 grupos de enfermedades durante los próximos 10 años. Y Microsoft anunció que va a curar el cáncer en la próxima década. ¿Por qué en solo ese tiempo? El cáncer es una mutación de los genes. Si eres capaz de secuenciar una célula normal y una cancerígena, puedes ver las diferencias y rectificar sus mutaciones. Estamos muy cerca de poder curar el cáncer. El reto es mayúsculo: una generación quiere acabar con todas las enfermedades. 

GN. Sin embargo, la magnitud de los cambios que vienen trasciende la biología. En muchos casos, gracias a la tecnología, seremos capaces de multiplicar nuestras capacidades como humanos. 

JC. Vamos hacia un mundo post-biológico. Yo creo que la biología nos ha servido para llegar hasta aquí. Pero ya no nos sirve, por ejemplo, para ir al espacio, etc. El cuerpo humano se deteriora muy rápido. El cambio que viene será radical. No será una transición de un Homo Habilis a un Homo Erectus. Será equiparable al salto de una bacteria a un humano. Pasaremos de humanos a post-humanos. 

GN. Hemos visto casos de cíborgs que amplían las capacidades humanas con tecnología implantada en el cuerpo, que incluso les permite ser capaces de desarrollar nuevas habilidades y sensaciones. ¿Qué capacidades augura que tendrá ese ‘post-humano’? 

JC. Muchísimas. Para empezar, mejorara nuestro cerebro, que tiene una capacidad de memoria limitada y una velocidad de procesamiento lenta, de 10 Hertz por segundo. Para que nos hagamos una idea: cualquier ordenador funciona en Giga Hertz. Es decir, es millones de veces más rápido que nuestro cerebro. Por tanto, con un cerebro aumentado va a poder procesar toda su vida en un solo segundo. Nuestro cerebro no va a tener límites de conocimientos ni de recuerdos. Incluso, telepáticamente vamos a poder transmitir todo tipo de conocimiento entre cerebros y máquinas, con todo lo que eso implica. 

GN. Serguéi Brin, cofundador de Google, también ha dicho en alguna ocasión que él quiere descargar conocimiento en su cerebro.

JC. Sí, de hecho, Google quiere ser una tercera mitad de tu cerebro. Y es que el mundo real es muy pequeño, limitado y lento. Todo lo que me gustaría decirte está en mi mente. Pero no puedo trasladártelo de otra manera que traduciéndolo en palabras y articulando sonidos a través de mi boca. Pero Google no es el único. Elon Musk, más conocido por ser el CEO de Tesla, está desarrollando Neuralink, que pretende conectar las neuronas cerebrales con internet, precisamente para evitar perder tiempo en hablar o escribir, dos actividades muy primitivas, de banda estrecha y poca velocidad. 

“VIVIMOS LOS PRIMEROS PASOS DE LA REVOLUCIÓN TECNOLÓGICA, QUE NOS VA A PERMITIR PRODUCIR DE TODO Y MÁS BARATO, ASÍ COMO VIVIR MÁS”.

GN. Nuestra mente estará en la nube, por así decirlo, y conectada con otras mentes. Este parece que es el futuro. Yo siempre digo que el próximo CEO de IBM debería ser Watson, su sistema informático de inteligencia artificial. Pero hasta entonces nos encontraremos en un periodo de transición donde se van a distinguir claramente dos inteligencias: la humana y la artificial. ¿Cómo pueden combinarse ambas para sacarles el máximo partido? 

JC. La inteligencia artificial va a ser superior a la humana. Es por eso que debemos fusionarnos con ella. En Estados Unidos soy asesor técnico del partido transhumanista, sexto en las últimas elecciones americanas. Y nosotros proponemos que en 10 años el presidente de EEUU tiene que ser un robot. O sea, no solo creemos que la inteligencia artificial debe llegar a las empresas, como usted sugiere, sino al mando de la primera potencia mundial. No debemos tenerle miedo a la inteligencia artificial. ¡Nos ayudará a ser más inteligentes! La inteligencia artificial no es mala. Lo que es malo es la estupidez humana, que es infinita y además natural por definición. Y si tenemos la oportunidad de ser más listos, ¿cómo vamos a decir que no? 

COMER EN EL FUTURO 

GN. Hay una serie de elementos que parecen secundarios, debido a la trascendencia de lo que estamos hablando, pero que son de vital importancia. Hoy, hay una corriente que nos lleva de vuelta a lo natural, a la comida orgánica y a evitar los alimentos transgénicos. Sin embargo, esto ya lo probamos en la edad media, cuando la esperanza de vida era de 30 años y no nos fue muy bien… ¿Cuáles cree que serán nuestras necesidades cuando seamos ‘inmortales’? ¿Seguirá siendo el alimento nuestro combustible? 

JC. Los seres humanos somos baratos de mantener. Pero, sobre todo, somos baratos de hacer. En primer lugar, una persona se concibe sin ningún tipo de coste. En segundo lugar, y en términos de materia prima, un ser humano ya formado no cuesta ni 100 dólares. Somos 70% agua, y no precisamente agua depurada y de lujo. Y el otro 30% de lo que nos hace químicamente humanos está compuesto por los elementos más abundantes y baratos del planeta: carbón, sodio, potasio, nitrógeno… 

GN. Si se mantiene el actual ritmo de crecimiento poblacional a nivel mundial corremos el riesgo de acabar los recursos disponibles.

JC. Con la nanotecnología vamos a poder modificar la materia átomo a átomo. Estimo que vamos a ser capaces de crear un quilogramo o un litro de cualquier producto por un dólar. En 20 años, con nanotecnología, vamos a poder desayunar un kilo de caviar, si nos aguanta el estómago, por un dólar. O un litro de champagne por el mismo coste. 

GN. Parece que la tecnología, una vez más, nos va a permitir superar el reto de la disponibilidad de productos. 

JC. Sí, es un debate recurrente a lo largo de la historia reciente. El economista Thomas R. Malthus hace poco más de dos siglos dijo que la población del mundo había llegado a su límite. Afirmaba que Inglaterra, que tenía 6 millones de habitantes, no podía alimentar a más bocas y que, en consecuencia, era el fin de la humanidad. Pero no fue cierto. En realidad, era el fin con la tecnología que ellos tenían, que era muy primitiva. Paralelamente, en ese momento histórico nacía la industrialización, cuyos efectos futuros no fueron contemplados por Malthus y permitieron generar muchos productos a muy bajo coste y optimizando así el terreno. Este tipo de avances tecnológicos han permitido que la población británica que se dedicaba a la agricultura pasara del 80% entonces al 2% actual. 

GN. Hubo una transformación masiva en las fuentes de trabajo y de producción. Y parece que va a seguir siendo así en los próximos años. A su parecer, ¿qué sectores van a ser decisivos y estratégicos? 

JC. La tecnología va a cambiar casi todos los sectores. Pero si tuviera que elegir dos, diría: educación, porque cada 20 años nos vamos a tener que reinventar, y salud, porque la gente va a vivir más años y va a querer vivir mejor. Los 80 años van a ser los nuevos 60 años. Y luego serán los nuevos 40. 

“EL CEO DE TESLA, ELON MUSK, A TRAVÉS DE NEURALINK PRETENDE CONECTAR LAS NEURONAS CON INTERNET PARA EVITAR HABLAR O ESCRIBIR, DOS ACTIVIDADES PRIMITIVAS, DE BANDA ESTRECHA Y POCA VELOCIDAD”.

GN. ¿Podría dar algún consejo para saber qué áreas deben trabajar a partir de ahora las empresas? 

JC. Sobre todo, crecer e invertir en tecnología. Hay sectores que van a seguir creciendo porque son importantes. Sobre todo, aquellos que tienen que ver con la tecnología, porque es lo que va a cambiar el mundo en todas las áreas. Por ejemplo, la inteligencia artificial va a permitir que muchas compañías sean más productivas, tengan menos insumos y dispongan de más producción. Durante los próximos 20 años, veremos mucha tecnología aplicada a la inteligencia artificial, a la robótica, a los drones… 

GN. En el futuro, desaparecerán muchos de los trabajos actuales. Y aparecerán nuevos. Pero más allá de eso, parece que los esfuerzos dirigidos a la mejora de la automatización y la inteligencia artificial revertirán en una menor empleabilidad de la humanidad. ¿Qué sistemas cree que se van a aplicar para paliar el impacto que va a tener sobre la gente? 

JC. Déjeme resumir de dónde venimos para ver hacia dónde vamos. Para ello distinguiría tres grandes revoluciones en el mundo del trabajo: 

  1. La revolución agrícola. Hace 60.000 años éramos cazadores y pescadores. Trabajábamos todos los días y a todas horas. Y si no trabajábamos, no comíamos. Y si no, nos comía un león. Entonces, se inventó la agricultura, que cambió totalmente la fuerza laboral. Pasamos de cazadores a agricultores. Este cambio nos permitió planificar y reservar comida. 
  2. La revolución industrial. Hace dos siglos, vino la revolución industrial, cuando empezamos a ser empresarios, abogados, periodistas, ingenieros, economistas, etc. Con la revolución industrial se formalizó el sábado como día festivo. 
  3. La revolución tecnológica. Vivimos los primeros pasos de esta etapa. Esta etapa nos va a permitir, por un lado, producir de todo y más barato. Por otro lado, vamos a vivir más. Y, además, aparecerán nuevas profesiones y nuevas necesidades profesionales a las que hoy la mayoría de las universidades no dan respuesta. En Francia redujeron la jornada laboral. Ya hay compañías que están dando un tercer día festivo a sus empleados, como en California, donde hay compañías que trabajan solo 4 días. Y otras, como en Google, en las que se trabaja 5 días y ese quinto lo invierten en ‘tirar adelante un proyecto de interés personal’, aunque en realidad esto ya se ve desde hace 10 años en Google. 

“LA MAYORÍA DE PROFESIONES QUE CONOCEMOS HOY VAN A DESAPARECER MAÑANA. EL FUTURO DEL TRABAJO ES QUE EL TRABAJO NO TIENE FUTURO”.

GN. Parece que la tendencia es optimizar el tiempo de trabajo. ¿Cree que en el futuro el trabajo va a desaparecer? 

JC. El futuro del trabajo es que el trabajo no tiene futuro. ¿Por qué? Va a cambiar radicalmente. ¿Por qué lo que uno quiere para su vida es un empleo de 9h a 17h? Esto va a desaparecer. Igual que la mayoría de actividades profesionales que conocemos hoy. Tenemos muchas cosas por hacer, como iniciar la colonización del resto del sistema solar. Y para todo ello el primer paso es prepararnos para ser transhumanos. El segundo paso es encontrar las claves de la vida eterna. Y justo después buscar las fórmulas para rejuvenecer y perder años de verdad. De momento, solo tenemos que dejar que la ciencia siga su curso y esperar hasta el 2045. “

Gustavo Núñez

Director General de Nielsen

martes, 21 de enero de 2020

Javier Pérez de Cuellar


Javier Pérez de Cuéllar: Una intensa vida que también cruza victoriosa la valla de los cien años.
(La poco conocida faceta de escritor del ilustre peruano en una entrevista del archivo de La República hecha en  2014 ).
 “ Yo escribía desde muy joven: eran tontos poemas de amor”
Blog  A vivir, que son cien años
https://antoniocoronel1.blogspot.com

19 Ene 2020
El embajador de 100 años que ha decidido escribir novelas tiene un solo libro en su mesa de trabajo: Cien Años de Soledad. Detrás de su sillón está una foto en la que aparece estrechando la mano del papa Juan Pablo II y a su derecha, sobre una pequeña columna, un revólver al que le han hecho un nudo con su propio cañón.
Javier Pérez de Cuellar ha elegido este discreto lugar de su residencia, poco iluminado, para forzar su memoria y concluir su segunda novela. Es un trabajo duro. Por ratos, los recuerdos lo abandonan. Piensa en escenarios de Chancay, donde pasó parte de su adolescencia. Dice que esta segunda obra sí recupera sus vivencias, y luego procura evocar a familiares y amigos que ya no están, para retenerlos una vez más, para crear.
¿Cuánto han influido en su vida las mujeres empoderadas, las que llevan una gran responsabilidad a cuestas?
Bueno, creo que solo una pudo influir. Pero, por qué lo dice, ¿se refiere a la capacidad intelectual de alguna mujer?
Es que usted, de niño, fue criado por su tía Elvira, cuñada de su padre, y siento que hay mucho de ella en Clemencia de Andagoya, el personaje principal de su primera novela: Los Andagoya.
Sí, es lo que me dicen. Yo no lo recordaba. Pero ella no era tan intensa como Clemencia. Quizá pueda ser una callada inspiración, pero todos los demás personajes no se parecen a nadie, son todos inventados por mí.
Estaba leyendo un poco de sus memorias y vi que estuvo a punto de sacar un bachillerato con una tesis: Las mujeres del Quijote, ¿qué cosa tan fascinante vio en ellas?
Bueno, yo había leído mucho a Cervantes, al Quijote y a sus Novelas Ejemplares. Y yo tengo como una cosa natural la admiración por las mujeres, en cualquier sentido. sean jóvenes o mayores. Por las primeras hay una normal atracción y por las segundas un respeto muy fuerte.
¿Y cuándo empezó a escribir Los Andagoya? Leí que usted escribió una segunda novela cuando se desempeñaba como Secretario General de la ONU.
Mire, no recuerdo bien en qué momento me embarqué en esta segunda novela pero la estoy preparando...
Una novela que ocurre en Chancay.
Sí.  Es interesante porque cuando yo era muy joven, mi familia tenía una casa en Chancay, que tenía un huerto y todo era muy simpático. Recuerdo esta casa y a una farmacia que había en el lugar. De esta farmacia surge una historia, la de la hija que tuvo el dueño de este local con una sirvienta. Y, bueno, no quiero adelantar más.
¿Cuánto tiempo del día dedica a escribir?
Bueno, no olvide que tengo 94 años y en enero cumplo 95, tengo algunos vacíos en la memoria. Mi segunda novela ya está terminada, pero para publicarla tendría que corregirla, hay que ver algunos personajes que son fruto de mis recuerdos, aquí sí hay mucho de mis recuerdos.
¿Y por qué arriesgarse a publicar a los 94 años?
No sé. La novela estaba hecha. Tengo muchas cosas listas a las que llamo prosa lírica, que son recuerdos de lo que viví a lo largo de los años, en tantas partes del mundo. Tengo también poesía. Pero yo soy muy autocrítico con lo que escribo, muy exigente.
Y si la escritura en la que usted se ha embarcado depende de sus recuerdos, que a veces le son ingratos, ¿no termina siendo un ejercicio muy complicado todo esto de escribir?
Bueno, es que todas estas cosas las he escrito a lo largo de mi vida. Y a veces reviso mis papeles antiguos para ver si hay algo allí que merece ser extraído del conjunto y pulido. Entenderá que a mi edad no puedo hacer planes a largo plazo. También tengo amigos que me ayudan a discriminar de entre esos escritos.
Quiero volver a sus memorias. Para explicar su retiro de la vida diplomática (en 2004) usted usó una metáfora musical. La voy a leer: “Me hallaba como un viejo pianista que tuviera que interpretar su partitura preferida, aquella que siempre ha ejecutado con emoción, y que de pronto sintiese hondamente que le falta ese impulso, ese aliento, esa inspiración”. ¿Ha encontrado esa inspiración en la literatura?
Sí. Yo desde joven ya escribía, eran poemas tontos de amor, porque me había enamorado de la hermana de un compañero mío. De manera que siempre me interesó mucho la literatura, sin dejar de poner de lado el derecho, que fue en lo que me gradué.
Cuando usted tenía ocho años recibió la visita de un médico que le pronosticó que viajaría mucho, tendría mucho dinero y éxito con las chicas, ¿cuánto de todo eso se cumplió?
Casi todo (se ríe). Aunque con las chicas no me fue tan bien. Mire, y no lo digo por humildad, yo siempre pienso que le debo mucho a la suerte. No es que yo fuera un genio o cosa por estilo, pero siempre tuve buena suerte. Y ella me ha llevado de la mano por donde estuve.


domingo, 9 de junio de 2019

EL YOUTUBER DE 105 AÑOS QUE ENSEÑA SOBRE ARTE

EL YOUTUBER DE 105 AÑOS QUE ENSEÑA SOBRE ARTE
Blog A vivir, que son cien años
https://antoniocoronel1.blogspot.com


Sin importar su edad, el italiano Giorgio Michetti se subió a la nueva ola de la educación digital con videos en donde habla sobre técnicas para dibujar e historia del arte.
El récord del youtuber más longevo en la red lo ostenta el italiano Giorgio Michetti que tiene 105 años.
Michetti nació en 1912 en la ciudad toscana de Viareggio y desde siempre se ha dedicado a la pintura y al arte.
Durante su trayectoria sus obras han estado en diferentes ciudades como Milán, Roma, Nápoles y Pisa en Italia; Berna en Suiza; San Luís en Estados Unidos; y Baagastein en Austria, entre otras. Pero ahora, después de haber pintado más de 2.000 cuadros, decidió volver a la escena a través de Youtube. Un reto que parece definir su vida y ser la receta para su longevidad. “Lo mío no es esperar en el sofá. Yo siempre quiero tener la mente ocupada”, dijo en una entrevista que le hizo otro youtuber en la red social.
Además de aparecer en la plataforma de videos, en donde tiene más de 2.200 suscriptores, Michetti hace transmisiones en vivo desde su página de Facebook, en donde cuenta con casi 10.000 seguidores.
El pintor llegó a Facebook y Youtube gracias a que uno de sus alumnos de su clase de pintura le enseñó a usar las redes sociales. “Yo de computadores no entiendo un cuerno, pero intento vivir la vida moderna, es decir, sin entender nada”, dice Michetti riéndose en otro video que aparece en su página. Su canal ya suma alrededor de 65.000 visualizaciones.

domingo, 24 de febrero de 2019

LUIS BEDOYA REYES ( el famoso " Tucán" ) ES EL JOVEN CENTENARIO DE LA SEMANA
(20 febrero 2019 )



Esta semana ha sido un patricio de la política peruana, el Dr. Luis Bedoya Reyes, quien nos marca el camino a los 100 años y lo hace rublicando su buena salud física y mental con sendos discursos, agradeciendo múltiples homenajes.
En el espíritu de esta galería de jóvenes centenarios, destacamos una ágil pincelada de este destacado personaje aparecida en la revista “Cosas” en la que Javier Bedoya Denegri, su nieto cuenta interesantes detalles de quehacer diario de su “papapa”


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Para hacerla corta, tuve muchas dudas de qué temas tratar respecto de mi abuelo, en la medida en que es parte de la historia de nuestro país y mucho se ha escrito sobre él. Preferí, en consecuencia, evitar tratar hechos que se encuentran bien documentados, principalmente en su autobiografía “Joven centenario, realidades de una vida” (2018). Más bien prefiero contarles sobre Luis Bedoya Reyes, mi papapa.
Junto a su esposa y sus siete hijos en la década de los sesenta.
Jodido como él solo y terco como una mula, no solo es graduado en Leyes –además, miembro de número de la Academia Peruana de Derecho y doctor honoris causa de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos–, sino que adicionalmente posee “doctorados” en Medicina, Ingeniería, Arquitectura, Mecánica y cualquier profesión o afición que se les ocurra.
Lo sabe todo y tiene explicación para todo, siempre concluyente con la frase “pero lógico” o “por una sencilla razón”. Determinante pero bromista y querendón, sobre todo con sus nietos y bisnietos, siempre dispuesto a dar el mejor consejo en toda materia –¡hasta los del corazón!–, con mentalidad abierta y actualizado al punto de mantener conversaciones interesantísimas con chibolos de menos de veinte años.
Siempre dispuesto a soltar el comentario que esperabas sin saberlo, como si supiera qué es lo que te preocupa o molesta. Mi papapa es también aquel que se rehúsa a ir a ver médicos porque “él escucha y conoce su cuerpo”, a quien “el alcohol no le afecta los sentidos”, quien siempre está “cojonudo” –repuesta habitual que da cuando se le pregunta cómo está–, quien siempre está con buen ánimo y con ganas de vivir la vida “hasta que el pellejo aguante”.
Luis Bedoya es hijo de Luz Reyes y Jacinto Bedoya.
Seguramente muchos preguntarán cuál es el secreto de Bedoya, y cómo hace uno para llegar a los cien años de edad entero y lúcido. Muchos opinólogos, incluida la familia, barajan varias teorías pero ninguna involucra “retoques” o “reencauches”, por si acaso. Algunos creen que es genética; otros, la alimentación (nunca se priva de comer de todo y, sobre todo, no perdona su tazón de leche por las mañanas y noches, pero con medida para no descuidar y afectar la figura).
De pronto podría ser que evitó los excesos. “Nunca exijas a tu cuerpo más de lo que te pide, pero nunca lo prives de lo que necesita”, siempre nos recuerda. Todo lo anterior hace sentido y puede ser una combinación de todas lo que ha hecho que, felizmente, esté como esté, pero me parece que el secreto es otro: mi papapa es una persona que se mantiene siempre activa y tiene en qué ocupar su tiempo; caso contrario crea alguna actividad.
Siempre dice: “No entiendo a las personas que se retiran a determinada edad, ¿qué van a hacer en sus casas si todavía hay pellejo para rato?”.No concibe la idea de perder actividad física y, sobre todo, mental. Recuerdo que una vez me dijo que “hasta los problemas lo mantienen vivo a uno porque de esa forma estás siempre viviendo para solucionarlos”.
Pasó buenos momentos montando a caballo en su casa en Chaclacayo o jugando una pichanga con los amigos del PPC.
En otra ocasión lo visité preocupado porque no había ido a su estudio de abogados debido a un dolor en la rodilla –sí, sigue trabajando en el estudio– y lo encontré caminando de un lado al otro de su habitación. “¿Qué haces?”, le pregunté. Me respondió: “Diariamente camino diez veces de un lado al otro de la habitación, lo cual significa, según mis cálculos de cuánto mide la habitación de un extremo al otro, siete cuadras al día, aproximadamente. ¡Estoy cojonudo!”, se carcajeaba.
Ese es Luis Bedoya Reyes y quizás el motivo de su longevidad; una persona que, a pesar de las adversidades, pérdidas y sacrificios –no pocos en su vida–, ha sabido poner la mejor cara; optimista, manteniendo una misma línea de conducta, encarando la vida con determinación, sin detenerse ante nada ni nadie, tomando las cosas como vienen y de quien vienen, sin pensar ni temerle a la muerte, pues como alguna vez dijo: “Quien anda pensando en la muerte, ya dejó de vivir”.

Tranquilo por la vida va Bedoya, pues sabe que ha dejado semilla más que huella, y que su prédica ha calado, a pesar de que fue criticado y poco entendido en su momento. Bedoya es consciente de que se puede o no estar de acuerdo con él, pero todo el Perú sabe quién es, cómo piensa y qué quiere para nuestro país. El actuar de Bedoya es precisamente lo que se requiere en el día a día de la política de nuestro país: Bedoya es escuela, compromiso y lealtad.
En lo que a mí toca, y con la dispensa de la audiencia que se ha dignado leer estas cortas líneas, solo quiero agradecer a mi papapa por su ejemplo de vida, decirle que disfruto de cada una de las lecciones, consejos, vivencias y charlas que tengo con él –por alguna razón creo que los recuerdo todos–, nutriéndome de su conocimiento, optimismo y modelo. Por otro lado, reitero a don Luis Bedoya Reyes, socialcristiano, presidente fundador de mi casa política, que ha sido, es y será mi único líder.

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