LUIS BEDOYA REYES ( el famoso " Tucán" ) ES EL JOVEN CENTENARIO DE LA SEMANA
(20 febrero 2019 )
Esta semana ha sido un patricio de la política peruana, el Dr. Luis Bedoya Reyes, quien nos marca el camino a los 100 años y lo hace rublicando su buena salud física y mental con sendos discursos, agradeciendo múltiples homenajes.
En el espíritu de esta galería de jóvenes centenarios, destacamos una ágil pincelada de este destacado personaje aparecida en la revista “Cosas” en la que Javier Bedoya Denegri, su nieto cuenta interesantes detalles de quehacer diario de su “papapa”
En el espíritu de esta galería de jóvenes centenarios, destacamos una ágil pincelada de este destacado personaje aparecida en la revista “Cosas” en la que Javier Bedoya Denegri, su nieto cuenta interesantes detalles de quehacer diario de su “papapa”
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Para hacerla corta, tuve muchas dudas de qué temas tratar respecto de mi abuelo, en la medida en que es parte de la historia de nuestro país y mucho se ha escrito sobre él. Preferí, en consecuencia, evitar tratar hechos que se encuentran bien documentados, principalmente en su autobiografía “Joven centenario, realidades de una vida” (2018). Más bien prefiero contarles sobre Luis Bedoya Reyes, mi papapa.
Para hacerla corta, tuve muchas dudas de qué temas tratar respecto de mi abuelo, en la medida en que es parte de la historia de nuestro país y mucho se ha escrito sobre él. Preferí, en consecuencia, evitar tratar hechos que se encuentran bien documentados, principalmente en su autobiografía “Joven centenario, realidades de una vida” (2018). Más bien prefiero contarles sobre Luis Bedoya Reyes, mi papapa.
Junto a su esposa y sus siete hijos en la década de los sesenta.
Jodido como él solo y terco como una mula, no solo es graduado en Leyes –además, miembro de número de la Academia Peruana de Derecho y doctor honoris causa de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos–, sino que adicionalmente posee “doctorados” en Medicina, Ingeniería, Arquitectura, Mecánica y cualquier profesión o afición que se les ocurra.
Lo sabe todo y tiene explicación para todo, siempre concluyente con la frase “pero lógico” o “por una sencilla razón”. Determinante pero bromista y querendón, sobre todo con sus nietos y bisnietos, siempre dispuesto a dar el mejor consejo en toda materia –¡hasta los del corazón!–, con mentalidad abierta y actualizado al punto de mantener conversaciones interesantísimas con chibolos de menos de veinte años.
Siempre dispuesto a soltar el comentario que esperabas sin saberlo, como si supiera qué es lo que te preocupa o molesta. Mi papapa es también aquel que se rehúsa a ir a ver médicos porque “él escucha y conoce su cuerpo”, a quien “el alcohol no le afecta los sentidos”, quien siempre está “cojonudo” –repuesta habitual que da cuando se le pregunta cómo está–, quien siempre está con buen ánimo y con ganas de vivir la vida “hasta que el pellejo aguante”.
Jodido como él solo y terco como una mula, no solo es graduado en Leyes –además, miembro de número de la Academia Peruana de Derecho y doctor honoris causa de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos–, sino que adicionalmente posee “doctorados” en Medicina, Ingeniería, Arquitectura, Mecánica y cualquier profesión o afición que se les ocurra.
Lo sabe todo y tiene explicación para todo, siempre concluyente con la frase “pero lógico” o “por una sencilla razón”. Determinante pero bromista y querendón, sobre todo con sus nietos y bisnietos, siempre dispuesto a dar el mejor consejo en toda materia –¡hasta los del corazón!–, con mentalidad abierta y actualizado al punto de mantener conversaciones interesantísimas con chibolos de menos de veinte años.
Siempre dispuesto a soltar el comentario que esperabas sin saberlo, como si supiera qué es lo que te preocupa o molesta. Mi papapa es también aquel que se rehúsa a ir a ver médicos porque “él escucha y conoce su cuerpo”, a quien “el alcohol no le afecta los sentidos”, quien siempre está “cojonudo” –repuesta habitual que da cuando se le pregunta cómo está–, quien siempre está con buen ánimo y con ganas de vivir la vida “hasta que el pellejo aguante”.
Luis Bedoya es hijo de Luz Reyes y Jacinto Bedoya.
Seguramente muchos preguntarán cuál es el secreto de Bedoya, y cómo hace uno para llegar a los cien años de edad entero y lúcido. Muchos opinólogos, incluida la familia, barajan varias teorías pero ninguna involucra “retoques” o “reencauches”, por si acaso. Algunos creen que es genética; otros, la alimentación (nunca se priva de comer de todo y, sobre todo, no perdona su tazón de leche por las mañanas y noches, pero con medida para no descuidar y afectar la figura).
De pronto podría ser que evitó los excesos. “Nunca exijas a tu cuerpo más de lo que te pide, pero nunca lo prives de lo que necesita”, siempre nos recuerda. Todo lo anterior hace sentido y puede ser una combinación de todas lo que ha hecho que, felizmente, esté como esté, pero me parece que el secreto es otro: mi papapa es una persona que se mantiene siempre activa y tiene en qué ocupar su tiempo; caso contrario crea alguna actividad.
Siempre dice: “No entiendo a las personas que se retiran a determinada edad, ¿qué van a hacer en sus casas si todavía hay pellejo para rato?”.No concibe la idea de perder actividad física y, sobre todo, mental. Recuerdo que una vez me dijo que “hasta los problemas lo mantienen vivo a uno porque de esa forma estás siempre viviendo para solucionarlos”.
Seguramente muchos preguntarán cuál es el secreto de Bedoya, y cómo hace uno para llegar a los cien años de edad entero y lúcido. Muchos opinólogos, incluida la familia, barajan varias teorías pero ninguna involucra “retoques” o “reencauches”, por si acaso. Algunos creen que es genética; otros, la alimentación (nunca se priva de comer de todo y, sobre todo, no perdona su tazón de leche por las mañanas y noches, pero con medida para no descuidar y afectar la figura).
De pronto podría ser que evitó los excesos. “Nunca exijas a tu cuerpo más de lo que te pide, pero nunca lo prives de lo que necesita”, siempre nos recuerda. Todo lo anterior hace sentido y puede ser una combinación de todas lo que ha hecho que, felizmente, esté como esté, pero me parece que el secreto es otro: mi papapa es una persona que se mantiene siempre activa y tiene en qué ocupar su tiempo; caso contrario crea alguna actividad.
Siempre dice: “No entiendo a las personas que se retiran a determinada edad, ¿qué van a hacer en sus casas si todavía hay pellejo para rato?”.No concibe la idea de perder actividad física y, sobre todo, mental. Recuerdo que una vez me dijo que “hasta los problemas lo mantienen vivo a uno porque de esa forma estás siempre viviendo para solucionarlos”.
Pasó buenos momentos montando a caballo en su casa en Chaclacayo o jugando una pichanga con los amigos del PPC.
En otra ocasión lo visité preocupado porque no había ido a su estudio de abogados debido a un dolor en la rodilla –sí, sigue trabajando en el estudio– y lo encontré caminando de un lado al otro de su habitación. “¿Qué haces?”, le pregunté. Me respondió: “Diariamente camino diez veces de un lado al otro de la habitación, lo cual significa, según mis cálculos de cuánto mide la habitación de un extremo al otro, siete cuadras al día, aproximadamente. ¡Estoy cojonudo!”, se carcajeaba.
Ese es Luis Bedoya Reyes y quizás el motivo de su longevidad; una persona que, a pesar de las adversidades, pérdidas y sacrificios –no pocos en su vida–, ha sabido poner la mejor cara; optimista, manteniendo una misma línea de conducta, encarando la vida con determinación, sin detenerse ante nada ni nadie, tomando las cosas como vienen y de quien vienen, sin pensar ni temerle a la muerte, pues como alguna vez dijo: “Quien anda pensando en la muerte, ya dejó de vivir”.
En otra ocasión lo visité preocupado porque no había ido a su estudio de abogados debido a un dolor en la rodilla –sí, sigue trabajando en el estudio– y lo encontré caminando de un lado al otro de su habitación. “¿Qué haces?”, le pregunté. Me respondió: “Diariamente camino diez veces de un lado al otro de la habitación, lo cual significa, según mis cálculos de cuánto mide la habitación de un extremo al otro, siete cuadras al día, aproximadamente. ¡Estoy cojonudo!”, se carcajeaba.
Ese es Luis Bedoya Reyes y quizás el motivo de su longevidad; una persona que, a pesar de las adversidades, pérdidas y sacrificios –no pocos en su vida–, ha sabido poner la mejor cara; optimista, manteniendo una misma línea de conducta, encarando la vida con determinación, sin detenerse ante nada ni nadie, tomando las cosas como vienen y de quien vienen, sin pensar ni temerle a la muerte, pues como alguna vez dijo: “Quien anda pensando en la muerte, ya dejó de vivir”.
Tranquilo por la vida va Bedoya, pues sabe que ha dejado semilla más que huella, y que su prédica ha calado, a pesar de que fue criticado y poco entendido en su momento. Bedoya es consciente de que se puede o no estar de acuerdo con él, pero todo el Perú sabe quién es, cómo piensa y qué quiere para nuestro país. El actuar de Bedoya es precisamente lo que se requiere en el día a día de la política de nuestro país: Bedoya es escuela, compromiso y lealtad.
En lo que a mí toca, y con la dispensa de la audiencia que se ha dignado leer estas cortas líneas, solo quiero agradecer a mi papapa por su ejemplo de vida, decirle que disfruto de cada una de las lecciones, consejos, vivencias y charlas que tengo con él –por alguna razón creo que los recuerdo todos–, nutriéndome de su conocimiento, optimismo y modelo. Por otro lado, reitero a don Luis Bedoya Reyes, socialcristiano, presidente fundador de mi casa política, que ha sido, es y será mi único líder.
En lo que a mí toca, y con la dispensa de la audiencia que se ha dignado leer estas cortas líneas, solo quiero agradecer a mi papapa por su ejemplo de vida, decirle que disfruto de cada una de las lecciones, consejos, vivencias y charlas que tengo con él –por alguna razón creo que los recuerdo todos–, nutriéndome de su conocimiento, optimismo y modelo. Por otro lado, reitero a don Luis Bedoya Reyes, socialcristiano, presidente fundador de mi casa política, que ha sido, es y será mi único líder.



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