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miércoles, 10 de noviembre de 2021

MANUEL SERRANO MARUGAN

 



Manuel Serrano Marugán

Manuel Serrano Marugán (Madrid1964) es un bioquímico y biólogo español. En la actualidad trabaja en el Instituto de Investigación Biomédica de Barcelona, donde dirige el grupo de "Cellurar plasticy and desease" y uno de los departamentos del centro. Es un experto en oncología y envejecimiento.1

Datos biográficos, académicos y profesionales[editar]

Serrano estudió biología molecular y se doctoró en 1991 en la Universidad Autónoma de Madrid (UAM). De 1991 a 1996 trabajó como investigador postdoctoral en el equipo de David Beach en el laboratorio Cold Spring Harbor. Durante este período realizó uno de los descubrimientos más trascendentes al identificar y caracterizar el gen p16, uno de los genes más importantes para la protección contra el cáncer y un inductor clave de la senescencia celular. Regresó a España en 1997 para liderar un grupo de investigación, primero en el Centro Nacional de Biotecnología (CNB), y luego, de 2003 a 2017, en el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), ambos en Madrid. En 2017, Serrano se trasladó al Instituto de Investigación en Biomedicina (IRB), en Barcelona.2

Serrano comenzó su carrera en el Laboratorio Cold Spring Harbor de Nueva York, entonces dirigido por James Watson, donde descubrió el gen p16, que después se demostraría clave en el mecanismo de los supresores tumorales. En 2006 recibió el Premio Banco Sabadell a la Investigación Biomédica, que se otorga a científicos menores de 45 años que deciden trabajar en España.Fue director del departamento de oncología molecular y jefe del grupo de supresión tumoral del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO; fundado en 1998 por Mariano Barbacid), su logro más espectacular es la obtención de un ratón modificado genéticamente (super p53) para hacerlo resistente al cáncer. Actualmente es jefe de grupo en el IRB (Instituto de Recerca en Biomedicina)

En 2013 anunció el éxito de una serie de experimentos realizados en los laboratorios del CNIO en Madrid que permitieron reprogramar en el interior del cuerpo de un ser vivo (en las pruebas, ratones), células adultas para después transformarlas en células madre más versátiles que las embrionarias utilizando un método basado en las técnicas de Shinya Yamanaka.3​ En 2013 fue galardonado por la Fundación Conchita Rábago de Jiménez Día y Conchita Rábago con el XLV Premio Lección Conmemorativa Jiménez Díaz.

Desde 2017 tras dejar el CNIO en el que estuvo trabajando desde el 2003 está trabajando en el Instituto de Investigación Biomédica (IRB), donde continúa sus experimentos sobre la fibrosis pulmonar y reprogramación de células dañadas, dirigidas a retrasar el envejecimiento y a evitar enfermedades. "Cuando las células sufren un daño siguen vivas pero pierden funcionalidad. Son células senescentes que acaban siendo un problema. Los oncogenes alteran las células y los genes que nos protegen del cáncer activan esta senescencia". Se piensa que la senescencia puede protegernos del cáncer, aunque a la larga deteriora los tejidos. Es posible que los tejidos no permitan que los humanos vivamos indefinidamente. También trabaja como cofundador y asesor científico de Senolitx Therapeutics, imparte conferencias a nivel internacional, revisa publicaciones científicas, y ha publicado un gran número de artículos en prestigiosas revistas científicas como NatureCellScience y otras.4

Durante muchos años ha estado casado con la bióloga María Blasco Marhuenda (directora del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas CNIO y tienen un hijo. Tras irse a Barcelona tiene otro hijo y también posee dos residencias, en Madrid (su ciudad natal) y en Barcelona (donde trabaja desde el 2017) 5

Oncología y envejecimiento[editar]

Serrano es un investigador experto en cáncer y en envejecimiento humano.6​ Desarrolla su trabajo de investigación en el diseño de medicamentos de nueva generación cuyos mecanismos activos son comunes para enfermedades oncológicas y procesos biológicos de senectud.7​ Está reconocido internacionalmente en el campo de la supresión de tumores, la senescencia y el envejecimiento. El equipo de Serrano fue pionero en la generación de ratones modificados genéticamente resistentes al daño y al cáncer. Durante los últimos años, los intereses de investigación de su grupo se han extendido a la reprogramación celular en relación con el envejecimiento. El laboratorio de Serrano fue el primero en demostrar que la reprogramación celular en pluripotencia es posible dentro de los tejidos in vivo, y esto fue considerado el avance del año 2013 en la revista Nature Medicine. Actualmente investiga sobre senescencia y reprogramación de enfermedades degenerativas como la fibrosis pulmonar, renal y cardíaca, así como a la terapia del cáncer. Imparte conferencias sobre el tema como la realizada en mayo de 2019 con el título de Progresos recientes en el conocimiento y tratamiento del envejecimiento.2

En septiembre de 2021 Serrano ha sido contratado por una nueva empresa estadounidense, Altos Labs, que también contrató al científico español Juan Carlos Izpisua, y está financiada por Jeff Bezos y Yuri Milner entre otros adinerados multimillonarios. Según datos de la revista MIT Technology Review la compañía Altos Labs contrata a los expertos mundiales en rejuvenecimiento para desarrollar tecnologías que posibiliten vivir de forma saludable más años.1

Serrano es cofundador y asesor de la start-up Senolytic Therapeutics con sede en Boston y Barcelona.8

Reconocimientos[editar]

·        Desde 5 de diciembre de 2014 es académico correspondiente de la Real Academia Nacional de Medicina de España.9

RETRAZAR EL ENVEJECIMIENTO ES POSIBLE - DR. MANUEL SERRANO


 

sábado, 23 de octubre de 2021

LA CIENCIA RETA AL ENVEJECIMIENTO - Maria A. Blasco

 La ciencia reta al envejecimiento: Hacia un futuro sin enfermedad 

Conferencia de María A. Blasco (directora del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas): "La ciencia reta al Envejecimiento", en el acto de entrega de orlas a la 6ª promoción de graduados en Ciencias Biomédicas de la Universidad de Lleida, el pasado 13 de julio de 2018 en el auditorio del Centro de Culturas y Cooperación Transfronteriza del Campus de Cappont.

Maria A. Blasco

 Sr. Rector Magnífico y Sra. Vicerrectora, querida Amparo, muchas gracias por tus muy generosas palabras. Ilustrísimas autoridades académicas, distinguidos Profesores y demás personalidades, colegas, amigos, familiares… a todos los presentes os agradezco vuestra asistencia a este Doctorado honoris causa que se me concede. Distinción que entiendo que se me otorga por una obra colectiva, como lo es la tarea de investigación. Justo este mes, se cumplen 20 años desde que empezó mi grupo de investigación en España. Por él, han pasado más de 50 científicos y científicas de todo el mundo. Hace poco nos reunimos en Madrid para celebrarlo, y tengo la suerte de que algunos de ellos están hoy aquí conmigo. La investigación tiene muchas virtudes: no sólo creo es la manera más efectiva de avanzar en el desarrollo de la humanidad (y nos queda aún mucho por avanzar), sino que, además, tiene la importante función de formar otros científicos, de servir de cantera para las siguientes generaciones de científicos. Por eso es tan desastroso romper con esta cadena virtuosa de investigación y formación, algo que puede ocurrir si la financiación no es suficiente. Así que quiero compartir este honor con todos los científicos, hombres y mujeres, que me han acompañado durante mi carrera científica. Y quiero hacer una mención especial a mis mentoras: Margarita Salas y Carol W. Greider, quienes me han formado como científica y han apoyado en los primeros pasos de mi carrera. Creo que detrás de cualquier vida científica hay al menos tres cosas muy importantes: (i) una pregunta, (ii) la ambición de encontrar la respuesta, y sobre todo (iii) el sueño de querer mejorar las cosas, de avanzar en el conocimiento y en el desarrollo de la humanidad. La pregunta que me he hecho a lo largo mi vida científica, es una pregunta bastante simple. De hecho, estoy segura que ustedes también se han hecho esta misma pregunta muchas veces, incluso cuando eran niños o niñas…¿Por qué somos mortales?¿Por qué es nuestra vida finita ¿Por qué la duración de la vida es una y no otra? En definitiva…¿Por qué crecemos, envejecemos y morimos?¿Qué leyes de la biología determinan eso? ¿Por qué enfermamos?…y si lo averiguamos…¿Podríamos erradicar las enfermedades? Y si erradicamos las enfermedades… ¿Sería posible vivir más? Estas son las preguntas a la que he dedicado mi vida científica. Los griegos ya se hacían estas mismas preguntas, y tenían un mito muy bien pensado para explicar la mortalidad de los humanos, permítanme que lo relate: La Parcas eran tres hermanas hilanderas llamadas Cloto, Láquesis y Átropos. Eran las que regulaban la duración de la vida de los mortales, desde el nacimiento hasta la muerte. Esto lo hacían con ayuda de un hilo que la primera hilaba con una rueca, la segunda enrollaba y medía, y la tercera cortaba sin previo aviso terminando con la existencia del correspondiente individuo. Así, la longitud de este hilo determinaba la vida de cada mortal. De esta manera, estas criaturas mitológicas y sobrehumanas dictaban la longevidad humana. Según el mito, poco se podía hacer al respecto, era el destino, y había que asumirlo. Y creo que, 2000 años después, aún queda algo de ese mito, y aun asumimos que hay un destino sobrehumano e ineludible (llámenlo leyes naturales si quieren): aún asumimos que un día nos tocará irnos de este mundo, seguramente sin previo aviso, y que poco podremos hacer para evitarlo. Sin embargo, frente a esa resignación, fueron también los griegos, quienes desafiaron a los dioses, a las leyes naturales, y con ello escribieron algunas de las primeras líneas de la historia de la ciencia y de la medicina. La primera autopsia documentada se realizó en el año 300 a.c. en Alejandría y así se averiguó que la muerte tiene una causa fisiológica, no es un designio divino ni una ley natural inalterable. Posteriormente, el medico griego Galeno correlacionó lo encontrado en la autopsia con los síntomas que mostraban los pacientes antes de morir. Morimos porque hay enfermedades. Y así, gracias las autopsias, los griegos describieron muchas enfermedades, como, por ejemplo, el cáncer (que se llamó karkinoma en griego, por la similitud de su crecimiento con las patas de un cangrejo). Pero además de aprender que las Parcas no eran las que decidían la muerte, se abría la posibilidad de intervenir, de cambiar las cosas: si la muerte no es un designio divino, si hay una causa fisiológica identificada y eso causa las enfermedades, entonces podremos intentar evitarla, o al menos podremos intentar curar las enfermedades antes de que nos maten. Y en ello estamos. Más de 2000 años después de aquella primera autopsia con la que los humanos retamos a dioses, y a las leyes naturales, hemos avanzado muchísimo, y conocemos mucho de las enfermedades. Un ejemplo de éxito son las enfermedades infecciosas, algunas de las cuales hemos conseguido hasta erradicar (viruela) y otras podemos controlar. Esto ha sido posible gracias a que, primero hemos descubierto los gérmenes que las causan, y después hemos conseguido neutralizar o matar esos gérmenes. Un éxito reciente ha sido el SIDA, una enfermedad que mataba a las personas infectadas en menos de dos años y que hoy en día es crónica. De hecho, tenemos una cierta tranquilidad de que, aunque aparezcan gérmenes nuevos en el futuro, sabemos que el camino es primero identificarlos y después matarlos. El controlar las enfermedades infecciosas ha hecho que la esperanza de vida al nacimiento se haya duplicado desde principios del siglo XX. Sin embargo, 2000 años después, aún no hemos sido capaces de acabar con las grandes enfermedades de nuestra sociedad, aquellas que no son enfermedades infecciosas, y que hoy en día son la primera causa de muerte en los países desarrollados. El cáncer, el infarto, el Alzheimer, nos siguen matando prematuramente. Sabemos que el camino para acabar con ellas es identificar su germen, su causa, y así poder prevenirlas, curarlas cuando aparezcan, e incluso poder erradicarlas. Pero ¿Cuál es su germen? Sabemos que el germen es el proceso mismo del envejecimiento del organismo. En definitiva, es el hecho de nacemos, crecemos, envejecemos y morimos. ¿Podemos retar esa ley natural? ¿Será por eso por lo que aún no hemos conseguido acabar con ellas? Conseguirlo implicaría controlar nuestro propio destino biológico. El físico y premio Nobel Richard Feynman dijo: “No se ha encontrado aún nada en la biología que indique la inevitabilidad de la muerte. Esto sugiere que no es algo inevitable, y que es sólo cuestión de tiempo hasta que los biólogos descubran que es lo que la causa, y entonces, esa enfermedad universal y terrible, la temporalidad del cuerpo humano, será curada”. La temporalidad del cuerpo humano… entenderla es a lo que he dedicado mi vida científica. Me he dedicado a tratar de entender las causas moleculares de por qué envejecemos, ya que es el envejecimiento en sí mismo, la causa de la mayor parte de las enfermedades que afectan a nuestra sociedad. Algunos científicos, entre los cuales me incluyo, pensamos que cáncer y Alzheimer tienen el mismo origen molecular, que es este proceso de envejecimiento. De acuerdo con esta idea, hoy sabemos que las enfermedades no aparecen de un día para otro, cual Parca cortando el hilo de la vida caprichosamente, sino que se inician y desarrollan en nuestro organismo durante décadas antes de que se diagnostiquen como tales. También pensamos que, si no envejeciéramos, si fuéramos capaces de ser eternamente jóvenes, sería muy raro que sufriéramos estas enfermedades. Y claro, si fuésemos siempre jóvenes y no enfermáramos, seguramente también viviríamos mucho más…se alargaría indefinidamente ese hilo de las Parcas, que sólo se podría cortar de manera accidental, quizás con un nuevo germen infeccioso contra el cual aún no tenemos terapias, o de muerte accidental… En mi grupo hemos estado estudiando ese hilo de la vida de las Parcas, que no es otra cosa que una hebra molecular, una hebra hecha del ácido desoxiribonucleico o ADN. El ADN es la hebra de la vida. Si extendiéramos el ADN de una célula - y piensen que estamos formados por unos 37 trillones de células- éste mediría unos 2 metros. El ADN tiene codificada toda la información necesaria para la vida. Al final de esta hebra, justo en los extremos, hay una estructura especial llamada telómero, es especial porque al igual que Átropos se va acortando conforme vivimos. Ahora sabemos que la velocidad a la cual se acorta esta hebra, el telómero, está determinada por los genes, pero también por cómo vivimos, por lo que comemos, por si fumamos o no fumamos, por si hacemos o no ejercicio, y también por la buena o mala suerte que hemos tenido, incluso el estrés puede hacer que los telómeros se acorten más rápido de lo normal. En mi grupo hemos demostrado que la erosión de los telómeros, es una de las causas principales del proceso de envejecimiento celular y de enfermedad, incluido el cáncer. Esto lo hemos demostrado aislando en mamíferos una máquina molecular (un enzima) que es capaz de rejuvenecer los telómeros, la llamada telomerasa (que vendría a ser como las Parcas hiladoras Cloto y Láquesis), y que fue originalmente descubierta por la que fue mi mentora, Carol W. Greider, y por su mentora, Elizabeth Blackburn, y que por ello recibieron el Premio Nobel de Medicina o Fisiología en 2009 junto con Jack Szostak. El aislamiento de los genes de la telomerasa, en el que tuve la suerte de participar, nos ha permitido generar modelos animales donde hemos disminuido o aumentado la telomerasa. A menos telomerasa, hemos visto que los telómeros son más cortos y que se producen las enfermedades de manera prematura, y a más telomerasa los telómeros son más largos y hemos conseguido que se retrase la aparición de muchas enfermedades a la vez, en ratones. Y con ello, hemos conseguido que los ratones vivan sanos hasta un 40% más. Que sería como si consiguiéramos que la mayor parte de los humanos alcanzáramos a los 115-120 años en buen estado de salud. Aquí me gustaría hacer un inciso sobre la necesidad de innovar, de trasladar los descubrimientos básicos a aplicaciones. Los científicos no somos unos seres despistados que estamos al margen del mundo y de las necesidades humanas. No vivimos de espaldas a la innovación, de hecho, estamos ávidos de poder tener el apoyo necesario para poder trasladar nuestros descubrimientos a aplicaciones, ya que, para un científico, no hay nada más gratificante que el ver que sus descubrimientos pueden tener un impacto en la sociedad. En mi grupo, hemos trasladado algunos de nuestros descubrimientos sobre los telómeros y la telomerasa al desarrollo de biomarcadores de este proceso de envejecimiento, así los llamados test teloméricos nos permiten detectar a los individuos que tienen un proceso de envejecimiento acelerado, con el fin de detectar a tiempo o quizás también en el futuro de prevenir enfermedades. Además, estamos probando el potencial de usar la telomerasa como tratamiento para la prevención y tratamiento de distintas enfermedades degenerativas asociadas al envejecimiento en modelos de ratón, entre ellas la enfermedad cardiovascular, distintos tipos de fibrosis, y enfermedades neurodegenerativas. Quien sabe, quizás en un futuro no tan lejano podríamos evitar muchas enfermedades, y conseguir vivir más y mejor. En el caso del cáncer, aunque también es una enfermedad asociada al envejecimiento, sin embargo, se da un fenómeno único, que no ocurre en otras enfermedades del envejecimiento. El cáncer es especial. Las células del cáncer despiertan a la telomerasa de manera aberrante y así consiguen la inmortalidad. Por ello en el caso del cáncer, lo que estamos haciendo es intentar destruir sus telómeros, tal tijera de Átropos, para hacerlo envejecer y morir. ¿Cuál es entonces el objetivo final? No queremos ser inmortales como el cáncer, que perpetua la existencia de células dañadas que nos acaban matando… lo que nos gustaría es ser eternamente jóvenes y no enfermar… Y para esa diferencia entre inmortalidad y ser eternamente jóvenes también hay un ilustrativo mito griego. Titón era un mortal hijo del rey de Troya, era muy bello, y la diosa Aurora se enamoró de él. Para poder estar siempre con él, Aurora pidió a Zeus que concediera la inmortalidad a Titón, y Zeus se lo concedió. Pero a la diosa se le olvidó pedir también la juventud eterna, de modo que Titón fue haciéndose cada vez más viejo y arrugado hasta que se convirtió en un grillo. Hoy en día, quizás los humanos somos un poco como Titón, conseguimos vivir cada vez más años, pero seguimos envejeciendo, de tal modo que cada vez estamos más viejos y tenemos más enfermedades. Lo que tendríamos que conseguir es alargar la juventud y de este modo viviríamos sanos durante más tiempo y habría menos enfermedades: eso es lo que hemos visto que pasa en los ratones a los que alargamos los telómeros con telomerasa, no es que vivan más tiempo estando viejos, sino que lo que hacemos es aumentar la juventud y evitar las enfermedades, y por ello viven más. Dejando ya el tema de lo que ha sido mi carrera investigadora, quiero decirles que este tema de los telómeros me sigue apasionando más de 20 años después de empezar a trabajar en él. Y para mi es una satisfacción que algo que me gusta tanto, además, me traiga hoy este gran honor y reconocimiento. Y aquí, quiero hacer otro inciso. Tengo que hacer un agradecimiento a alguien, a alguien que hasta hace poco era un desconocido para mí. Gracias a él, descubrí la Biología Molecular e hice de ella mi modo de vida. Sin él, seguramente no estaría yo hoy aquí. Este desconocido está aquí también, y por supuesto, no es ningún desconocido. Es el responsable junto con Francisco Mójica de uno de los descubrimientos más revolucionarios de la biotecnología moderna. Pero, además, estoy segura que siempre ha tenido el tiempo y capacidad de transmitir su pasión por la ciencia a otros, como lo hizo conmigo. Y es que hace más de 30 años, cuando estudiaba COU en el Instituto San Vicente del Raspeig, vino a contarnos su trabajo en lo que por aquel entonces se llamaba “ingeniería genética”, y hoy llamamos Biología Molecular. El tema de “manipular los genes”, de diseñar la vida, cortando y pegando, me fascinó y decidí que yo me quería dedicar a aquello. Recuerdo que le pregunté qué carrera tenía que estudiar y dónde- yo en aquel momento había decidido ya hacer alguna Ingeniería-. Y me dijo que tenía que estudiar Biología, así que cambié el “chip” y me dispuse a estudiar Biología. En Alicante no había Biología... Y le pregunté dónde debería ir a estudiar Biología para hacer exactamente Ingeniería Genética, y me dijo que el mejor sitio era la Universidad Autónoma de Madrid porque allí estaba el Centro de Biología Molecular. Les puedo decir que no paré hasta conseguirlo. Ya en el CBM hice mi tesis con Margarita Salas, con quien estudié un enzima que sintetizaba los extremos del ADN de un virus, y así me interesé por los extremos del ADN de los eucariotas, nuestro ADN, los telómeros. Así, descubrí la telomerasa y decidí ir a Nueva York con Carol W. Greider, una de sus descubridoras. Fui al Cold Spring Harbor Laboratory, la “Meca” de la Biología Molecular, donde se habían hecho algunos de los experimentos que están los libros de texto y donde estaba Jim Watson, el descubridor de la hebra de la vida, el ADN. Mil gracias Paco Rodríguez-Varela por inspirarme y por enseñarme el camino. Quiero también agradecer a mi familia, en especial a mi madre, su apoyo constante a que yo cumpliera mis sueños, aunque aquello les supusiera un esfuerzo económico para estudiar primero en Valencia y después en Madrid. Ellos no habían podido ir a la Universidad, pero sabían que lo más importante es el conocimiento, el saber, “algo que nunca nadie te podrá quitar”, me decían. Con estas palabras finalizo mi intervención, agradeciendo de nuevo este honor y con un deseo final: sigamos creando una tradición empírica para nuestro país pues el conocimiento, o lo que es aún más importante, el reconocer que aún no lo sabemos todo, y que tenemos mucho por aprender, la obligación científica de seguir haciéndonos preguntas, es el camino para poder avanzar hacia un futuro mejor y más justo.

lunes, 23 de septiembre de 2019

Ana María Cuervo

Ana María Cuervo

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Ana María Cuervo
Ana Maria Cuervo.jpg
Retrato de Ana María Cuervo en 2008
Información personal
Nacimiento14 de julio de 1966
BarcelonaEspaña
Nacionalidadespañola
Educación
Educada enUniversidad de Valencia,1​ Tufts University
Información profesional
ÁreaBioquímicabiología molecularbiología celularautofagia y envejecimiento humano
EmpleadorEscuela de Medicina Albert Einstein
Miembro deMarion Bessin Liver Research Center of the Albert Einstein College of MedicineAlbert Einstein Cancer CenterDiabetes Research Center
Web
Sitio web
Ana María Cuervo (Barcelona14 de julio de 1966)2​ es una bióloga celular española.
Estudió Medicina en la Universidad de Valencia, donde se graduó en 1990. En 1994 defendió su tesis doctoral sobre biología celular bajo la dirección del Dr. Erwin Kneckt, perteneciendo al Instituto de Investigaciones Citológicas de Valencia. De 1995 a 1998 realiza investigaciones posdoctorales con el Dr. Fred Dice, en la Universidad Tufts, Boston, continuando en dicha universidad hasta 2001 como profesora ayudante. A finales del 2001establece su propio grupo de investigacion y pasa a formar parte también como profesora ayudante de la Escuela de Medicina Albert Einstein en Nueva York. Actualmente ocupa la cátedra Robert and Renee Belfer para el estudio de enfermedades neurodegenerativas en esa misma universidad y es profesora titular de Biologia Molecular del Desarrollo y de Medicina y co-directora del Centro de Estudios sobre el Envejecimiento.
Es considerada una experta en el campo de la autofagia, el proceso por el cual las células reciclan sus residuos.3​ Es también una experta en la biología molecular del envejecimiento. Su trabajo se centra en las causas de los trastornos neurodegenerativos como la enfermedad de Alzheimer y Parkinson4​ y de enfermedades metabólicas del envejecimiento. Su objetivo es desarrollar terapias en las que se pueda restablecer el servicio de limpieza celular normal y por lo tanto, prevenir la acumulación de proteínas tóxicas subproductos de la muerte celular y de las células afectadas por la enfermedad.
El trabajo de su grupo ha sido reconocido con más de 20 premios de prestigio internacional como Benson Award, Keith Porter Fellow, Nathan Shock Memorial Lecture Award, Vincent Cristofalo Award in Aging, Bennett J. Cohen award en biologia basica del envejecimiento, Marshall Horwitz Prize por excelencia en investigacion, y el Saul Korey Prize in Translational in Medicine Science. Dr. Cuervo ha recibido dos veces el premio por labor docente LaDonne Schulman Teaching Award. Dr. Cuervo ha impartido conferencia de prestigio tales como la Robert R. Konh Memorial Lecture, NIH Director’s Lecture, la Roy Walford Endowed Lecture, Feodor Lynen Lecture, Margaret Pittman Lecture, la IUBMB Award Lecture, the David H. Murdoxk Lecture, Gerry Aurbach Plenary Lecture, la SEBBM L’Oreal-UNESCO for Women in Science, Ronald Kahn Lecture y la Rockefeller Harvey Lecture. La Dra. Cuervo fue incluida desde el 2018 en la lista del 1% de investigadores mas citados *(Highly Cited Researchers List).
La Dra Cuervo es co-editora jefe de la revista Aging cell y ha servido como miembro del Consejo Cientifico del Instituto Nacional en Envejecimiento y del Consejo de Consejos de los Institutos Nacionales de Salud en Estados Unidos. En este momento es miembro del Panel de Consejeros Científicos del NIA y del Consejo Asesor del sub-Director del NIH. En 2015 la Dr. Cuervo paso a ser miembro correspondiente internacional del la Real Academia de Medicina de la Comunidad Valenciana y en 2017 miembro de la Real Academia de Ciencias Exactas, Fisicas y Naturales. En el 2018 fue elegida miembro de la American Academy of Arts and Sciences y en el 2019 miembro de la National Academy of Sciences.

domingo, 22 de septiembre de 2019

Academy for Health and Lifespan Research, una apuesta por la longevidad

13 Mayo 2019
Academy for Health and Lifespan Research, una apuesta por la longevidad
En febrero de este año, un grupo de 16 investigadores de Harvard University, MIT, Stanford University, Salk Institute, Buck Institute, Albert Einstein College y otras instituciones en los Estados Unidos y Europa lanzaron la Academy for Health and Lifespan Research, organización sin fines de lucro para promover el trabajo futuro, facilitar las colaboraciones entre los científicos y asegurar que los gobiernos y las empresas tomen decisiones basadas sobre los últimos hechos en lugar de rumores, especulaciones o exageraciones.
Tratando las causas de enfermedades relacionadas con la edad, no los síntomas
Los enfoques médicos actuales buscan lidiar con las enfermedades a medida que aparecen. Sale una enfermedad y la medicina la mata solo para que otra aparezca en otro lugar, y el ciclo se repite con, en algunos casos, cada vez menos posibilidades de éxito y costes cada vez mayores.
Los científicos, sin embargo, empiezan a moverse hacia la idea de que para tratar efectivamente las enfermedades relacionadas con la edad, uno debe apuntar a las causas, no a los síntomas. Esto significa que si queremos acabar con las enfermedades relacionadas con la edad, debemos tratar las causas del envejecimiento directamente para que estas enfermedades nunca se desarrollen en primer lugar. Este campo de la ciencia se llama gerosciencia.
La medicina y cómo miramos y tratamos el envejecimiento van a cambiar
La misión de la organización es establecer el escenario público para la transformación que debe hacer la sociedad, ya que el aumento del período de salud significa que una población en crecimiento puede vivir una vida más saludable por más tiempo. El plan del grupo es lograr sus objetivos a través de la concientización y la educación, brindando a las nuevas investigaciones una plataforma para su difusión y organizando conferencias y foros donde los líderes mundiales en el estudio de la longevidad se reúnan y compartan investigaciones y puntos de vista. Además, la Academia proporcionará subvenciones para financiar investigaciones prometedoras de científicos establecidos y emergentes.
"Creemos que estamos en un momento límite en la investigación del declive relacionado con la edad, que es el momento que inspiró la creación de la Academia", comentaba en una entrevista David Setboun, presidente de la Academy for Health and Lifespan: "Nuestra creencia compartida es que la ciencia muestra que podemos envejecer más tarde".
"Nuestros 16 fundadores se encuentran entre los principales científicos del mundo. Además de aumentar el conocimiento sobre los avances de la investigación entre el público en general, fomentaremos una mayor inversión pública y privada en la investigación sobre la duración de la salud y la longevidad en todo el mundo".
El primer evento de la Academia se llevará a cabo el 30 y 31 de julio en París, donde se compartirán los resultados de nuevos estudios, artículos recientemente publicados y áreas de investigación comunes. Si bien proceden de diversas disciplinas y participan en enfoques dispares, el trabajo compartido se dirigirá a la reducción y reversión de la amplia gama de disminuciones en la salud relacionadas con la edad que actualmente limitan la productividad y la felicidad de proporciones cada vez más grandes de la población mundial.
Academy for Health and Lifespan (AHLR, por sus siglas en inglés) es la primera organización global sin fines de lucro con la misión de acelerar los avances en la expansión del período de salud humana. La Academia está compuesta por investigadores de renombre mundial que trabajan para reducir y revertir el declive relacionado con la edad (ARD). La Academia adopta una MISIÓN 4C: primero para catalizar la investigación en curso en el mundo para acelerar el desarrollo de tratamientos y terapias que cambien la vida, después para conectar a sus fundadores entre sí y con una comunidad internacional más amplia. La tercera C es convocar a expertos y autoridades de todo el mundo para avanzar en sus misiones, y en la academia, en entornos públicos y privados. Finalmente, para comunicarse con el público en general para educarlos sobre esta nueva generación de investigación sobre la longevidad y la duración de la salud, qué significa y qué no significa.
Representación española
Entre los fundadores de la Academy for Health & Lifespan Research se encuentran grandes nombres de la ciencia española como Juan Carlos Izpisua Belmonte, profesor de investigación, ejerce la cátedra Roger Guillemin en el Laboratorio de Expresión Génica del Instituto Salk de Estudios Biológicos en La Jolla, California, y participante en el ciclo de diálogos “Conversaciones en Salamanca: comprendiendo el envejecimiento” del Centro Internacional sobre el Envejecimiento (CENIE).
También, Ana Maria Cuervo, que ocupa la cátedra Robert y Renee Belfer para el estudio de las enfermedades neurodegenerativas en el Albert Einstein College of Medicine en Nueva York, donde es profesora titular de Biología Molecular del Desarrollo y de Medicina y co-directora del Centro de Estudios sobre el Envejecimiento.
Además, y cerrando el grupo de investigadores españoles, tenemos al doctor Manuel Serrano Marugán, director del grupo de Plasticidad Celular y Enfermedad en el Instituto de Investigación Biomédica.

lunes, 8 de julio de 2019

¿El fin del envejecimiento? Conociendo a Aubrey de Grey,


 “El Fin del envejecimiento”

Conociendo a Aubrey de Grey, la mente detrás del éxito.

cenie       04 Diciembre 2017


 Aubrey de Grey es un conocido gerontólogo biomédico inglés que se graduó en Ciencias de la Computación, con un posterior doctorado en Biología por la Universidad de Cambridge en 1985 y 2000, respectivamente. El Dr. de Grey es editor jefe del Rejuvenation Research, es miembro de la Sociedad Gerontológica de Estados Unidos y de la American Aging Association, formando parte de las juntas asesoras editoriales y científicas de numerosas revistas y organizaciones.
Sin embargo, quizás el mayor logro del Dr. Aubrey de Grey sea su labor en la SENS Research Foundation, una organización sin ánimo de lucro y cofundada por Michael Kope, Aubrey de Gray, Jeff Hall, Sarah Marr y Kevin Perrott, con sede en Mountain View, (California) y donde ejerce como jefe de investigación.

              ¿El fin del envejecimiento?

El Dr. de Grey es ahora una cara conocida del público gracias a sus fuertes opiniones sobre el envejecimiento. Él afirma que la tecnología médica puede permitir que los seres humanos vivan indefinidamente, o casi. Su investigación se centra en si la medicina regenerativa puede prevenir el proceso de envejecimiento, trabajando en el desarrollo de lo que él llama "Estrategias para la Ingeniería de la Senescencia Insignificante" (SENS), una colección de técnicas propuestas para rejuvenecer el cuerpo humano y detener el proceso de envejecimiento. Para este fin, identificó siete tipos de daños moleculares y celulares causados ​​por procesos metabólicos esenciales y una serie de terapias diseñadas para reparar los mismos.
El libro “El fin del envejecimiento”, obra que el gerontólogo lanzó en 2007, describe el plan audaz pero altamente científico para eliminar el envejecimiento humano a través de la ingeniería biológica. Los seres humanos y sus seres queridos ya no serán torturados con la disminución de la salud, la vitalidad, el atractivo y la capacidad de funcionar mediante un proceso de envejecimiento que a menudo termina en una muerte agonizante y costosa.
Según Grey y sus Strategies for Engineered Negligible Senescence (SENS) se podría terminar con el envejecimiento como causa de muerte en el transcurso de nuestra vida si se dedican suficientes recursos al desarrollo de la tecnología requerida, su gran batalla.
El rejuvenecimiento es posible
La estrategia antienvejecimiento del Dr. Aubrey de Grey tiene como objetivo no retrasar el envejecimiento, sino alcanzar la vida eterna (o casi) mediante siete estrategias de reparación dirigidas a las siete formas de daño celular que se manifiestan como el envejecimiento.
De un modo que todos podamos entender, su solución busca limpiar la basura de las células, anular los estragos de las mutaciones (en las mitocondrias y el núcleo), eliminar la reticulación de proteínas y reemplazar las células perdidas, así como deshacerse de las células malas que están causando problemas.
La premisa "es mejor prevenir que curar" no le vale al Dr. de Grey. Él cree que reparar un daño puede ser mucho más fácil que tratar de prevenirlo. El investigador sostiene que los tejidos más viejos (incluido el sistema inmunitario) pueden obstruirse por células antiguas inoperantes que a veces producen sustancias tóxicas. La solución SENS es obvia: deshacerse de esas células. El desafío es, por lo tanto, atacar selectivamente y destruir células indeseables sin dañar al resto.
El aspecto más audaz de este programa defendido por el biogerontólogo tal vez sea encontrar la cura para el cáncer. De Grey quiere eliminar los genes de la telomerasa del genoma humano como un medio para eliminar la enfermedad, una visión ambiciosa y que requiere mucha investigación y esfuerzo.
Piedras en el camino
El Dr. de Grey aboga por el activismo político para eliminar los obstáculos a la investigación del rejuvenecimiento. Fomenta el apoyo financiero para su Fundación Matusalén y reclama ayuda para los investigadores. Él cree que demostrar el rejuvenecimiento en un ratón podría ser un gran adelanto para la tecnología de rejuvenecimiento, del mismo modo que el descubrimiento de los hermanos Wright marcó un nuevo amanecer en la era del vuelo.



viernes, 4 de enero de 2019


ANA MARÍA LAJUSTICIA LA GURÚ ESPAÑOLA DE LA ETERNA JUVENTUD
Blog  A vivir, que son cien años
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A sus 94 años  mantiene una intensa actividad enseñando como ella se propone“ a vivir hasta los 110 años”
La Dra. Ana María Lajusticia ( Bilbao 26 de julio de 1924 ) es una referente muy especial en el actual esfuerzo científico orientado a que la humanidad pueda cruzar saludablemente el umbral de los cien años.

Experta en nutrición y dueña de una empresa de suplementos alimenticios que llevan su nombre -y su cara-, esta licenciada en Química  de 94 años, ofrece incansablemente en las redes sociales y en su canal de youtube, sus valiosos consejos para mejorar la salud de la gente, en especial una constante información sobre lo que ella llama “la revolución del magnesio”.


martes, 11 de diciembre de 2018

Alexandre Kalache

Blog  A vivir, que son cien años
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Alexandre Kalache



Alexandre Kalache es un epidemiólogo médico especializado en el estudio del envejecimiento. Desde 2012 es presidente del Centro Internacional de Longevidad de Brasil y, desde 2015, copresidente de la Alianza Global de Centros Internacionales de Longevidad. Wikipedia (Inglés)

Fecha de nacimiento17 de octubre de 1945 (edad 73 años), Río de Janeiro, 



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Adolfo Perez Agusti
Fecha de nacimiento1945 (edad 73 años), Madrid, España


Adolfo Pérez Agustí es un veterano escritor, nacido en Madrid, dedicado desde hace ya casi 40 años a la divulgación y docencia de la Medicina Natural y el proceso del envejecimiento. Aunque en sus comienzos fue un estudiante poco aplicado de la Medicina Convencional, abandonó pronto estos estudios para intentar comprender la génesis de las enfermedades y la razón por la cual muchas se convertían en procesos crónicos.

Esto le llevó inexorablemente al estudio del comportamiento de las partículas y su relación con la energía vibratoria que rige nuestro organismo, en cuyo campo de acción se mueve el pensamiento. Desde entonces ha comenzado una nueva andadura profesional dedicada de modo preferente al estudio de las enfermedades y su relación con las emociones y el desequilibrio cuántico.


Ver sus videos en internet   . Hay también alusión a sus libros




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  TDN | José Luis Cordeiro: “En 2045 asistiremos a la muerte de la muerte”       C...