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miércoles, 6 de septiembre de 2023

 


TDN | José Luis Cordeiro: “En 2045 asistiremos a la muerte de la muerte”

 

 

 

CONVERSANDO CON |

Gustavo Nuñez, Director General de España y Portugal de Nielsen

Las clásicas fórmulas ‘anti-aging’ o de rejuvenecimiento. Son un simple efecto cosmético al lado de los avances que se avecinan: Inmortalidad, rejuvenecimiento, prevención de las enfermedades mediante lectura genética, nuevas fuentes de alimentación… son algunas de las revoluciones que vienen. Sobre todo ello y sobre los efectos que generarán en nuestro día a día, habla José Luis Cordeiro, director del Millennium Project, Miembro de la academia mundial de Arte y Ciencia y uno de los profesores fundadores de la Singularity University, una entidad promovida por Google y la NASA. Con sus ideas sobre las posibilidades de la tecnología y su descripción arrolladora, Cordeiro abre la mente a todo aquel que le atiende. Además, se atreve a apuntar en el calendario la fecha que va a cambiar el mundo tal y como lo conocemos hoy: 2045.

José Luis Cordeiro: “NO NOS DEBE ASUSTAR EL CAMBIO. LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL NO ES MALA, LA ESTUPIDEZ HUMANA, SÍ”

José Luis Cordeiro: Antes de empezar, me gustaría felicitarle. 

Gustavo Núñez: ¿Por qué? 

JC: Porque usted va a formar parte de la primera generación de inmortales. 

GN. ¿De verdad cree que viviremos para contarlo? 

JC. Por supuesto. ¿Por qué no? En las dos últimas décadas hemos visto cómo la humanidad ha evolucionado más que en los dos últimos milenios. Y los avances científicos y tecnológicos crecen a un ritmo exponencial. De hecho, ya existe. En la naturaleza hay seres inmortales, como las bacterias, las medusas y algunos corales. Y hay organismos que también lo son, como las células germinales o las cancerígenas, que son inmortales biológicamente mientras tengan comida o mientras no sean presa de un organismo superior. Es decir, sabemos que la inmortalidad es posible porque ya existe. La vida apareció para vivir. No para morir. 

GN. ¿Para cuándo pronostica tal hazaña? 

JC. Todo va a cambiar en el 2045. Para entonces vamos a tener tratamientos de rejuvenecimiento que funcionen. Para dejarlo claro: en 30 años yo pienso ser más joven que hoy, no más viejo. De hecho, en Estados Unidos hay hasta 4 centros de criopreservación y rejuvenecimiento. 

GN. ¿Cómo puede estar tan seguro? ¿Qué evidencias tiene? 

JC. Hay un conjunto de descubrimientos que invitan a pensar que así será. Por ejemplo, recientemente, un equipo dirigido por Juan Carlos Izpisúa, un científico español en California, ha logrado rejuvenecer ratones reprogramando sus células hasta un 40%. Otro ejemplo es el de María Blasco, directora del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), que ha logrado extender la vida de los ratones en tres ocasiones. Y hay muchos más casos como estos. 

GN. Experimentar con ratones es la antesala de hacerlo con humanos, ya que comparten una estructura orgánica básica, pero a pequeña escala. ¿Hay casos de rejuvenecimiento con humanos? 

JC. Sí. El Dr. Bill Andrews, experto mundial en telómeros –uno de los principales indicadores de la edad biológica–, está haciendo un tratamiento experimental con una paciente estadounidense que lleva un año en un proceso de rejuvenecimiento para el que se prestó voluntaria. Ella se tuvo que ir de EEUU ya que incluso allí es ilegal, porque el US Food and Drug Adminitration –FDA– es sumamente estricto y no permite experimentar con cosas así a menos que se hayan pasado 4 fases de experimentos previos. Y sin ir más lejos, el año pasado, yo mismo me encargué de la primera criopreservación de un ciudadano español. 

GN. ¿Se lo permitieron? Este tipo de desarrollos presentan muchos retos, sobre todo, en el campo legal. 

JC. Efectivamente, en la mayoría de países no está regulado, por lo tanto, no está permitido. Después de iniciarle el procedimiento tuvimos que sacarlo de España, porque era alegal. Es por eso que ya estoy trabajando con varios bufetes de abogados para crear leyes que acojan estas casuísticas. 

GN. Una de las grandes preocupaciones en España es el envejecimiento de la población. En el 2015 murió más gente de la que nació. Es decir, la gente se preocupa por envejecer mejor. 

JC. Sí. De hecho, lo que nosotros planteamos es más radical: es rejuvenecer. En 30 años pienso que voy a ser más joven que hoy. Trabajo para eso. Y todo indica que podemos llegar a ello. En la última década, los científicos han logrado avances impensables. Han reprogramado células cambiando solo cuatro genes, volviéndolas a su condición primaria y convirtiéndolas en células pluripotenciales. Y hasta han transformado una célula de la piel en una neurona. ¿Cómo? Activando y desactivando ciertos genes, ya que ambas células comparten el mismo genoma. La única diferencia es que en una tipología de células hay genes que se expresan y en otras no. Todo esto que parece magia es el inicio de un cambio radical. 

“PASAREMOS DE HUMANOS A POST-HUMANOS. EL SALTO QUE VIENE SERÁ EQUIPARABLE AL SALTO DE UNA BACTERIA A UN HUMANO”.

LA EVOLUCIÓN, EN NUESTRAS MANOS 

GN. ¿Tenemos ahora en nuestras manos una evolución tenológica más allá de la biológica? 

JC. Sí. Abandonamos la evolución biológica. Y damos paso a una evolución tecnológica. La historia de la evolución humana es la historia de una suma de errores y mutaciones casuales que nos han traído hasta lo que somos hoy. No nos olvidemos: compartimos un 99% de genes con los chimpancés. Somos casi chimpancés. Estamos aquí por prueba y error. Por coincidencia. Ahora lo que proponemos es ir más allá: volvernos más inteligentes por diseño. 

GN. Parece que fenómenos como la inmortalidad deben pasar por las fases que cruza la tecnología: al principio son caras e inaccesibles, pero finalmente, por intereses (económicos, sociales, etc.) se escalan y finalmente son accesibles y se democratiza su uso. ¿Cree que en este tipo de cosas interesará que todo el mundo tenga acceso? 

JC. Justamente traigo conmigo un ‘gen-chip’, un chip que sirve para secuenciar genes. Este aparato permite, entre otras cosas, prever cuáles son las enfermedades que, con más probabilidad, vas a tener en los próximos años de acuerdo con tus características. Esto es vital para prevenir enfermedades y no para curarlas, como pasa hoy. El primero que se creó costó más de un billón de pólares. Hoy, cuesta 800 dólares. Y en el 2025 va a costar 10 dólares. Es decir, en pocos años va a ser tan barato que lo van a regalar como publicidad, en una caja de detergente o de jabón, por decirlo así. 

GN. Viene una revolución en el área médica. 

JC. Sí, y además no viene de la medicina. Por eso los médicos no la entienden, no se la creen y muchas veces la niegan. Estas revoluciones vienen de otros campos. Por ejemplo, Google invirtió más de 1 billón y medio de dólares para crear California Life Company –Calico–, cuyo objetivo es curar el envejecimiento. Otro ejemplo viene de Facebook. Mark Zuckerberg y su esposa, Priscilla Chan, que es médico, donaron toda su fortuna para curar 3 grupos de enfermedades durante los próximos 10 años. Y Microsoft anunció que va a curar el cáncer en la próxima década. ¿Por qué en solo ese tiempo? El cáncer es una mutación de los genes. Si eres capaz de secuenciar una célula normal y una cancerígena, puedes ver las diferencias y rectificar sus mutaciones. Estamos muy cerca de poder curar el cáncer. El reto es mayúsculo: una generación quiere acabar con todas las enfermedades. 

GN. Sin embargo, la magnitud de los cambios que vienen trasciende la biología. En muchos casos, gracias a la tecnología, seremos capaces de multiplicar nuestras capacidades como humanos. 

JC. Vamos hacia un mundo post-biológico. Yo creo que la biología nos ha servido para llegar hasta aquí. Pero ya no nos sirve, por ejemplo, para ir al espacio, etc. El cuerpo humano se deteriora muy rápido. El cambio que viene será radical. No será una transición de un Homo Habilis a un Homo Erectus. Será equiparable al salto de una bacteria a un humano. Pasaremos de humanos a post-humanos. 

GN. Hemos visto casos de cíborgs que amplían las capacidades humanas con tecnología implantada en el cuerpo, que incluso les permite ser capaces de desarrollar nuevas habilidades y sensaciones. ¿Qué capacidades augura que tendrá ese ‘post-humano’? 

JC. Muchísimas. Para empezar, mejorara nuestro cerebro, que tiene una capacidad de memoria limitada y una velocidad de procesamiento lenta, de 10 Hertz por segundo. Para que nos hagamos una idea: cualquier ordenador funciona en Giga Hertz. Es decir, es millones de veces más rápido que nuestro cerebro. Por tanto, con un cerebro aumentado va a poder procesar toda su vida en un solo segundo. Nuestro cerebro no va a tener límites de conocimientos ni de recuerdos. Incluso, telepáticamente vamos a poder transmitir todo tipo de conocimiento entre cerebros y máquinas, con todo lo que eso implica. 

GN. Serguéi Brin, cofundador de Google, también ha dicho en alguna ocasión que él quiere descargar conocimiento en su cerebro.

JC. Sí, de hecho, Google quiere ser una tercera mitad de tu cerebro. Y es que el mundo real es muy pequeño, limitado y lento. Todo lo que me gustaría decirte está en mi mente. Pero no puedo trasladártelo de otra manera que traduciéndolo en palabras y articulando sonidos a través de mi boca. Pero Google no es el único. Elon Musk, más conocido por ser el CEO de Tesla, está desarrollando Neuralink, que pretende conectar las neuronas cerebrales con internet, precisamente para evitar perder tiempo en hablar o escribir, dos actividades muy primitivas, de banda estrecha y poca velocidad. 

“VIVIMOS LOS PRIMEROS PASOS DE LA REVOLUCIÓN TECNOLÓGICA, QUE NOS VA A PERMITIR PRODUCIR DE TODO Y MÁS BARATO, ASÍ COMO VIVIR MÁS”.

GN. Nuestra mente estará en la nube, por así decirlo, y conectada con otras mentes. Este parece que es el futuro. Yo siempre digo que el próximo CEO de IBM debería ser Watson, su sistema informático de inteligencia artificial. Pero hasta entonces nos encontraremos en un periodo de transición donde se van a distinguir claramente dos inteligencias: la humana y la artificial. ¿Cómo pueden combinarse ambas para sacarles el máximo partido? 

JC. La inteligencia artificial va a ser superior a la humana. Es por eso que debemos fusionarnos con ella. En Estados Unidos soy asesor técnico del partido transhumanista, sexto en las últimas elecciones americanas. Y nosotros proponemos que en 10 años el presidente de EEUU tiene que ser un robot. O sea, no solo creemos que la inteligencia artificial debe llegar a las empresas, como usted sugiere, sino al mando de la primera potencia mundial. No debemos tenerle miedo a la inteligencia artificial. ¡Nos ayudará a ser más inteligentes! La inteligencia artificial no es mala. Lo que es malo es la estupidez humana, que es infinita y además natural por definición. Y si tenemos la oportunidad de ser más listos, ¿cómo vamos a decir que no? 

COMER EN EL FUTURO 

GN. Hay una serie de elementos que parecen secundarios, debido a la trascendencia de lo que estamos hablando, pero que son de vital importancia. Hoy, hay una corriente que nos lleva de vuelta a lo natural, a la comida orgánica y a evitar los alimentos transgénicos. Sin embargo, esto ya lo probamos en la edad media, cuando la esperanza de vida era de 30 años y no nos fue muy bien… ¿Cuáles cree que serán nuestras necesidades cuando seamos ‘inmortales’? ¿Seguirá siendo el alimento nuestro combustible? 

JC. Los seres humanos somos baratos de mantener. Pero, sobre todo, somos baratos de hacer. En primer lugar, una persona se concibe sin ningún tipo de coste. En segundo lugar, y en términos de materia prima, un ser humano ya formado no cuesta ni 100 dólares. Somos 70% agua, y no precisamente agua depurada y de lujo. Y el otro 30% de lo que nos hace químicamente humanos está compuesto por los elementos más abundantes y baratos del planeta: carbón, sodio, potasio, nitrógeno… 

GN. Si se mantiene el actual ritmo de crecimiento poblacional a nivel mundial corremos el riesgo de acabar los recursos disponibles.

JC. Con la nanotecnología vamos a poder modificar la materia átomo a átomo. Estimo que vamos a ser capaces de crear un quilogramo o un litro de cualquier producto por un dólar. En 20 años, con nanotecnología, vamos a poder desayunar un kilo de caviar, si nos aguanta el estómago, por un dólar. O un litro de champagne por el mismo coste. 

GN. Parece que la tecnología, una vez más, nos va a permitir superar el reto de la disponibilidad de productos. 

JC. Sí, es un debate recurrente a lo largo de la historia reciente. El economista Thomas R. Malthus hace poco más de dos siglos dijo que la población del mundo había llegado a su límite. Afirmaba que Inglaterra, que tenía 6 millones de habitantes, no podía alimentar a más bocas y que, en consecuencia, era el fin de la humanidad. Pero no fue cierto. En realidad, era el fin con la tecnología que ellos tenían, que era muy primitiva. Paralelamente, en ese momento histórico nacía la industrialización, cuyos efectos futuros no fueron contemplados por Malthus y permitieron generar muchos productos a muy bajo coste y optimizando así el terreno. Este tipo de avances tecnológicos han permitido que la población británica que se dedicaba a la agricultura pasara del 80% entonces al 2% actual. 

GN. Hubo una transformación masiva en las fuentes de trabajo y de producción. Y parece que va a seguir siendo así en los próximos años. A su parecer, ¿qué sectores van a ser decisivos y estratégicos? 

JC. La tecnología va a cambiar casi todos los sectores. Pero si tuviera que elegir dos, diría: educación, porque cada 20 años nos vamos a tener que reinventar, y salud, porque la gente va a vivir más años y va a querer vivir mejor. Los 80 años van a ser los nuevos 60 años. Y luego serán los nuevos 40. 

“EL CEO DE TESLA, ELON MUSK, A TRAVÉS DE NEURALINK PRETENDE CONECTAR LAS NEURONAS CON INTERNET PARA EVITAR HABLAR O ESCRIBIR, DOS ACTIVIDADES PRIMITIVAS, DE BANDA ESTRECHA Y POCA VELOCIDAD”.

GN. ¿Podría dar algún consejo para saber qué áreas deben trabajar a partir de ahora las empresas? 

JC. Sobre todo, crecer e invertir en tecnología. Hay sectores que van a seguir creciendo porque son importantes. Sobre todo, aquellos que tienen que ver con la tecnología, porque es lo que va a cambiar el mundo en todas las áreas. Por ejemplo, la inteligencia artificial va a permitir que muchas compañías sean más productivas, tengan menos insumos y dispongan de más producción. Durante los próximos 20 años, veremos mucha tecnología aplicada a la inteligencia artificial, a la robótica, a los drones… 

GN. En el futuro, desaparecerán muchos de los trabajos actuales. Y aparecerán nuevos. Pero más allá de eso, parece que los esfuerzos dirigidos a la mejora de la automatización y la inteligencia artificial revertirán en una menor empleabilidad de la humanidad. ¿Qué sistemas cree que se van a aplicar para paliar el impacto que va a tener sobre la gente? 

JC. Déjeme resumir de dónde venimos para ver hacia dónde vamos. Para ello distinguiría tres grandes revoluciones en el mundo del trabajo: 

  1. La revolución agrícola. Hace 60.000 años éramos cazadores y pescadores. Trabajábamos todos los días y a todas horas. Y si no trabajábamos, no comíamos. Y si no, nos comía un león. Entonces, se inventó la agricultura, que cambió totalmente la fuerza laboral. Pasamos de cazadores a agricultores. Este cambio nos permitió planificar y reservar comida. 
  2. La revolución industrial. Hace dos siglos, vino la revolución industrial, cuando empezamos a ser empresarios, abogados, periodistas, ingenieros, economistas, etc. Con la revolución industrial se formalizó el sábado como día festivo. 
  3. La revolución tecnológica. Vivimos los primeros pasos de esta etapa. Esta etapa nos va a permitir, por un lado, producir de todo y más barato. Por otro lado, vamos a vivir más. Y, además, aparecerán nuevas profesiones y nuevas necesidades profesionales a las que hoy la mayoría de las universidades no dan respuesta. En Francia redujeron la jornada laboral. Ya hay compañías que están dando un tercer día festivo a sus empleados, como en California, donde hay compañías que trabajan solo 4 días. Y otras, como en Google, en las que se trabaja 5 días y ese quinto lo invierten en ‘tirar adelante un proyecto de interés personal’, aunque en realidad esto ya se ve desde hace 10 años en Google. 

“LA MAYORÍA DE PROFESIONES QUE CONOCEMOS HOY VAN A DESAPARECER MAÑANA. EL FUTURO DEL TRABAJO ES QUE EL TRABAJO NO TIENE FUTURO”.

GN. Parece que la tendencia es optimizar el tiempo de trabajo. ¿Cree que en el futuro el trabajo va a desaparecer? 

JC. El futuro del trabajo es que el trabajo no tiene futuro. ¿Por qué? Va a cambiar radicalmente. ¿Por qué lo que uno quiere para su vida es un empleo de 9h a 17h? Esto va a desaparecer. Igual que la mayoría de actividades profesionales que conocemos hoy. Tenemos muchas cosas por hacer, como iniciar la colonización del resto del sistema solar. Y para todo ello el primer paso es prepararnos para ser transhumanos. El segundo paso es encontrar las claves de la vida eterna. Y justo después buscar las fórmulas para rejuvenecer y perder años de verdad. De momento, solo tenemos que dejar que la ciencia siga su curso y esperar hasta el 2045. “

Gustavo Núñez

Director General de Nielsen

domingo, 22 de septiembre de 2019

ANA MARÍA CUERVO | INVESTIGADORA DEL ENVEJECIMIENTO “Estaríamos mejor si reducimos el consumo de calorías al 60%”












“Estaríamos mejor si reducimos el consumo de calorías al 60%”
Ana María Cuervo, codirectora del Instituto Einstein para la Investigación del Envejecimiento de Nueva York.  forma parte de un grupo internacional de científicos que estudia el envejecimiento como herramienta para combatir muchas enfermedades

Dice Ana María Cuervo (Barcelona, 1966) que la comida no es una de sus grandes pasiones, pero que tampoco le ha dado por hacer las dietas de restricción calórica que siguen algunos de sus colegas. Desde hace ochenta años, los experimentos con animales muestran que comer menos prolonga la vida y el tiempo que se vive con salud, pero los estudios que demuestren ese vínculo en humanos son complicados.
La codirectora del Instituto Einstein para la Investigación del Envejecimiento de Nueva York, cuenta también que se acaba de enterar de que en su laboratorio varias personas han empezado a practicar el ayuno intermitente, “que consiste en concentrar la misma cantidad de calorías en menos comidas”. “Eso tiene sentido porque en nuestro trabajo en el laboratorio, vemos que la autofagia [un sistema de reciclaje en el que las células se comen a sí mismas], que es necesaria para la limpieza celular, se activa cuando no comes durante un tiempo”, explica. “Lo que deberíamos hacer es comer tres veces al día, y no pasarnos todo el día picoteando porque no le damos tiempo a la autofagia a hacer la limpieza de las células”, añade. El ayuno intermitente obliga a cuadrar bien los horarios de las fiestas en su laboratorio, “porque hay que contar con cuándo puede comer cada uno”, continúa la investigadora. Aunque trabajan con animales, los efectos positivos sobre su salud han convencido a los científicos para cambiar sus propios hábitos.
Hace unos días, Cuervo estuvo en Madrid como organizadora de la Primera Conferencia Europea sobre Gerociencia, impulsada por la Fundación Gadea, un encuentro de expertos mundiales en envejecimiento que quiere cambiar el modo en que se enfocan las enfermedades. En los próximos meses, colaborará en el primer estudio del mundo que no tratará una enfermedad sino el envejecimiento mismo. Dirigido por Nir Barzilai, colega de Cuervo en la Escuela de Medicina Albert Einstein, probará si la metformina, una molécula para tratar la diabetes, puede retrasar también el envejecimiento.
Algunos investigadores, a la vista de los resultados en animales, han adoptado prácticas como el ayuno intermitente
Pregunta. ¿Sabemos qué nos pasa cuando envejecemos?
Respuesta. Es interesante esta pregunta, porque se podría pensar que si se está estudiando el envejecimiento, lo primero sería saber qué es. Llevamos muchísimos años estudiando el envejecimiento, pero eso solo se ha planteado en los últimos seis o siete. Qué factores o qué parámetros contribuyen al envejecimiento. Hace seis años, se creó esta idea de gerociencia y se definieron siete pilares del envejecimiento. Esto incluye procesos como la limpieza celular, que es lo que hacemos en mi laboratorio, el estudio de los telómeros, la eficiencia energética, que se reduce con el paso del tiempo, o los problemas de inmunidad.
Después de definir esos pilares, hemos tratado de comprobar experimentalmente si la hipótesis era correcta y hemos visto que esos procesos están interrelacionados. No habría que corregirlos todos. Si modificas uno de ellos, como por ejemplo mejorando la limpieza celular, harás que todo lo demás funcione mejor. Este es un mensaje positivo.
P. Ahora, el tratamiento de las enfermedades está muy compartimentado, o se trata el cáncer o el alzhéimer o la diabetes, pero supongo que si se comprendiesen bien estos siete pilares se podría actuar sobre alguno de ellos y tener un beneficio global en esas enfermedades relacionadas con el envejecimiento.
R. Si en vez de actuar en cada una de las enfermedades asociadas al envejecimiento actúas en el envejecimiento, que es lo que todas tienen en común, vas a mejorar todas esas enfermedades. Queremos concienciar a gente que está trabajando en enfermedades cardiovasculares, en diabetes o alzhéimer, para que empiecen a pensar también en el envejecimiento, porque es un factor común a todas ellas. Si empiezan a trabajar con investigadores del envejecimiento y se descubre algo que lo module, aunque no cures la enfermedad, porque no vas a ir la proteína que está mutada en alzhéimer, vas a lograr que se retrase mucho la aparición de síntomas.
Los supercentenarios viven mucho pese a que tienen muchos malos hábitos como fumar o comer comida basura
Siguiendo con el ejemplo del alzhéimer, aunque la mayoría de casos no están relacionados con mutaciones en particular, en los que están relacionados con una mutación de una proteína, esa persona nació ya con la mutación y esa proteína se ha estado produciendo de manera anormal desde el principio. Pero la persona a los 20 o a los 30 no tenía síntomas. Algo ha pasado después para que con la misma cantidad de proteína, la misma mutación, ahora de repente aparezcan los síntomas. Y lo que pasa es que la persona ha envejecido. Nosotros, si reponemos el sistema de limpieza celular, por ejemplo, vemos que esa proteína se puede seguir eliminando igual que cuando el animalito era más joven. No tienes por qué modificar la mutación o actuar directamente sobre la enfermedad de Alzheimer, pero si haces que el envejecimiento se retrase y mantienes tus sistemas de defensa y celulares bien, los síntomas aparecen mucho más tarde.
P. En animales se ha visto que la longevidad se puede manipular, que es flexible, pero en humanos no se ha visto que lo sea tanto. ¿Existe la posibilidad de doblar el máximo de esperanza de vida humana de los 120 a los 240 años, como se ha hecho en algunos animales?
R. Creo que lo más interesante es saber cómo van a ser ese doble de años. Si vamos a estar de la misma manera que cuando una persona es ya vieja, que está deteriorada, que pierde la memoria y depende de su familia para ir a todos sitios, yo no quiero prolongar la vida así. Queremos llegar a los 120 como llegó Jeanne Calment, que llegó haciendo lo mismo de siempre, fumando y paseando hasta el final. Lo que ha cambiado mucho en los últimos años es que en vez de hablar de años de vida hablamos de años de vida con salud. Queremos envejecer como envejecen los centenarios. Están sanos hasta casi el final y en dos meses mueren. Comprimir las enfermedades en un periodo corto antes de morir. La fecha en la que te mueres no es tan importante si eres funcional hasta el final.
P. ¿Los supercentenarios son un buen modelo para entender el envejecimiento saludable o son algo excepcional que tiene poco que ver con las personas normales?
R. Los utilizamos como modelo, porque estas personas envejecen muy bien a pesar de que no hacen nada de lo que se supone que se debería. Van a McDonald's o fuman, pero tienen buenos genes. El resto de los mortales, que no tenemos buenos genes, vamos a tener que utilizar otro tipo de intervenciones: dormir más, comer mejor y menos… Hacemos estudios genéticos en esas personas para ver qué modificaciones tienen y ver cómo podríamos modificar los procesos celulares de la gente normal para que hagan algo parecido a los centenarios.
Primero se mejoró mucho con la penicilina, luego con la insulina y ahora nos falta otra cosa
P. ¿Cuál sería la forma de cambiar estos genes o de intervenir?
R. En principio, no será modificación genética. Lo que va a pasar de inmediato es que vamos a encontrar medicamentos o compuestos que van a ser capaces de emular las vías funcionales de los centenarios. Si ellos tienen mejor limpieza celular, buscaremos un medicamento que mejore nuestra limpieza celular. Ya se están desarrollando algunos compuestos que todavía no están en la clínica. En vez de modificar los genes para parecernos más a ellos, buscaremos compuestos químicos para obtener el mismo efecto.
La otra forma sería modificar hábitos de vida. Ellos no necesitan preocuparse de no ir a McDonald's porque tienen buenos genes. El resto de los mortales podemos evitar forzar esas vías metabólicas o funcionales que en ellos trabajan tan bien, no comiendo azúcares refinados o no metiéndote comida basura todos los días.
P. ¿Cuáles son las formas demostradas para mejorar los mecanismos que se deterioran con el envejecimiento?
R. El ejercicio, por ejemplo, y está claro que las personas están mejor si reducen el consumo de calorías al 60%, y regulan muchos otros procesos. Pero es muy difícil de poner en práctica porque no vas a estar amargado toda tu vida. Por eso se buscan alternativas, como comer lo mismo pero más separado. Para eso sí que hay una base científica. Cuando los separas puedes activar los procesos de limpieza, pero después te puedes comer tu mariscada y no hay ningún problema. Queremos adaptar lo que vamos aprendiendo de los animales y aplicarlo a la sociedad, porque no todo el mundo va a ser capaz de restringir calorías y pasar hambre.
P. En los últimos años el tope de la esperanza de vida no ha variado mucho.
R. El tope de esperanza de vida no ha variado mucho, pero la etapa en que estamos sanos ha ido aumentando. Los que viven hasta los 120 siempre están sanos hasta el final. La población en general vive más años, y también las enfermedades aparecen más tarde. Antes todo el mundo se moría de infecciosas, luego de diabetes, que ahora se puede tratar. Ahora incluso el cáncer se empieza a controlar en algunas de sus formas. Según la población vive más, aparecen otros problemas. La incidencia de alzhéimer es muy preocupante. Sí que se ha ido avanzando, aunque da la impresión de que primero se mejoró mucho con la penicilina, luego con la insulina y ahora nos falta otra cosa que haga que se puedan tratar estas enfermedades en conjunto y creemos que los tratamientos que modulen el envejecimiento pueden hacernos subir ese peldaño.

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