Blog A vivir, que son cien años
https://antoniocoronel1.blogspot.com/
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El club de los centenarios en América Latina
Que tengan una
buena vida es el principal reto para los sistemas sanitarios de la región.
Cada vez son más frecuentes las noticias que protagonizan los
centenarios. Chile perdió recientemente a Celino Villanueva, un hombre de 121
años, considerado el más viejo del mundo, aunque nunca pudo acreditar ese
récord porque su partida de nacimiento desapareció, como pasa en tantos otros
casos entre este grupo de edad. Ahora es un mexicano, Manuel García Hernández,
quien reivindica este título (el anciano dice tener también 121 años, aunque la
organización Récord Guinnes todavía no lo ha certificado). Mientras, en Cuba se
celebró a finales de abril el XV Seminario Internacional sobre Longevidad, que
acoge anualmente La Habana y durante el que se reúnen miembros del llamado Club
de los 120 años. Los datos que recoge la ONU apuntan a que los más longevos del
mundo (por tasa de población) se encuentran en países desarrollados, pero la
Organización Panamericana de la Salud (OPS) destaca que América Latina es la
que más rápido envejece como región y los centenarios cada vez ganan presencia.
El fallecimiento de Celino recordó
que en Chile (un país con 17,9 millones de habitantes) hay 4.770 centenarios,
según datos del Censo de 2017. Los datos de mayores de 90 años de la ONU
apuntan que Japón (con 14 por cada 100.000 habitantes), Francia (12), Italia
(11) y los países nórdicos encabezan la lista de nonagenarios en relación al
total de población. El récord de edad reconocido lo tiene la francesa Jeanne
Calment, que murió en 1997 con 122 años.
Desde entonces nadie ha superado esa marca y hace plantearse a los científicos
si se ha alcanzado el límite
máximo para la vida. Centrándose en América Latina, en
Colombia, Brasil, Venezuela y Perú hay dos personas con más de 90 años por cada
100.000 habitantes; en Chile hay cuatro; en Argentina, cinco; y en Uruguay,
ocho. En España, un país con 46 millones de habitantes, hay 15.381
personas de 100 años y más, según datos del Instituto
Nacional de Estadística.
América Latina es la
región que más rápido envejece en el mundo y el de los centenarios es el grupo
que más crece
“Consideramos que el envejecimiento es una prioridad para las Américas,
es la región que más rápido
envejece en el mundo como región; envejece
de una manera rápida y en un contexto económico y social diferente a lo que
tradicionalmente había pasado”, explica Enrique Vega, jefe de la unidad de
Curso de Vida de la Organización Panamericana de la Salud (OPS). El geriatra
señala que Francia tardó 200 años en pasar de un 6% a un 12% de población mayor
de 60 años, mientras que en América Latina la mayoría de los países lo están
haciendo en 40 años. “La rapidez de un cambio tan grande, viviendo en una
situación económica que no es comparable con Europa y cuando todavía hay otros
problemas que no se han resuelto en la niñez, es un reto muy particular”.
Hasta ahora se han hecho algunos estudios centrados en los centenarios,
pero una de las dificultades que han encontrado es la comprobación exacta de la
edad. La generación de los centenarios actual es la que vivió las guerras
europeas; la que tuvo que emigrar en ocasiones sin documentos o se quemaron y,
a veces, ellos mismos modificaron su edad para poder trabajar o acceder a
algunos beneficios, por lo que llegados a esta edad se desconoce con exactitud
su año de nacimiento. Y los métodos forenses, después de los 90 años, no tienen
la capacidad para determinar exactamente la edad de una persona, explica Vega.
Queda
por aprender
“Que los centenarios
están siendo muchísimo más frecuentes que antes, sí es verdad. Que hay zonas
especiales donde los centenarios pueden ser más frecuentes no tengo evidencia”
“Es una generación muy especial para estudiar, crecieron y se
desarrollaron cuando no había antibióticos, vacunas, sobrevivieron a
generaciones de hermanos que murieron de tuberculosis, de epidemias, están
sobreviviendo en un mundo que durante los últimos 50 años ha sufrido cambios
brutales. Es muy importante saber de ellos, pero no necesariamente lo que pasó
en ellos se puede recomendar en los demás”.
Cuba creó en el año 2003 la iniciativa del Club
de los 120 años, con el objetivo de promover la
longevidad saludable y al que se pueden apuntar personas de otros países. En
2005 tenían 2.500 centenarios en la isla, la mayoría mujeres. Otros países
están haciendo también estudios. En Argentina el Programa de Atención Médica
Integral (PAMI), la organización que atiende a las personas mayores, ha
realizado un estudio -que está por publicarse- para el que ha entrevistado a un
grupo de centenarios, con el objeto de conocer mejor a este grupo y detectar
sus necesidades. El estudio revela, teniendo en cuenta el censo del año 1991, que entre esa fecha y 2015 la población de 100 años se cuadruplicó, mientras que,
por ejemplo, la población de 0-14 años creció sólo un 9%.
El experto apunta que en la historia de la geriatría ha habido “muchos
mitos”. No cree que haya un lugar en el mundo en el que haya una comunidad
centenaria por motivos geográficos. National Geographic ha señalado las Blue Zones (Zonas azules), lugares donde han detectado que la población es
más longeva; en América Latina se investigaron zonas de la costa del Pacífico
de Costa Rica, Cuba o en los Andes, pero considera que “no hay muchos datos que
nos permitan decir que en Cuba pueda ser que se den más centenarios que
Bahamas”.
Población
más vieja
El aumento de centenarios tiene varias explicaciones como el
envejecimiento generalizado de la población. “Es indudable que cuando un país
envejece ese proceso va a alcanzar a grupos de edades más avanzadas, aunque es
difícil verlo en países con deficiencias en el sistema de salud pública”. De ahí
que Japón, un país con 127 millones de habitantes, sea el que más centenarios
tiene, porque es a su vez el más viejo del mundo.
Para el geriatra, hay que seguir estudiando y aprendiendo de los
centenarios, porque aunque no sea una población homogénea es un hecho que va en
aumento y el principal reto que plantea el envejecimiento a la medicina no es
solo llegar a vivir 100 años sino vivirlos en buenas condiciones. “Poder
vivirlo es bonito, el problema es cómo tú llegas a esos 100 años cómo logramos
que cada día esa gente que llega a los 100 años sea funcionalmente mejor. Que
tú estés disfrutando de la vida y haciendo las cosas que quieres hacer”,
señala.
Los expertos coinciden en que la genética es un factor que influye entre
el 30-35% en la longevidad y el resto tiene que ver con el estilo de vida, la
actividad física, la nutrición, la prevención de enfermedades y la estimulación
intelectual. Vega insiste en que por el momento los centenarios “son individuos
de supervivencia excepcional” y se muestra prudente a la hora de sacar
conclusiones que se puedan extrapolar a la población. El geriatra señala que
habitualmente el centenario está atendido, “es un ídolo para la familia, lo
mima, lo cuida, pero indudablemente los servicios de salud tienen que progresar
mucho para poder resolver sus necesidades, que son muy diferentes a las de la
población más joven”.
EL PAÍS, edición América, del jueves 14 de junio 2018 »
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